Talleres en Casa de la Cultura
A partir del próximo lunes 8 de febrero CRIPIL Noreste (En la Casa de la Cultura) ofrecerá los siguientes talleres:
Mitología popular del norte de México
Impartido por Cristóbal López y Nydia Prieto Chávez y dirigido a creadores, animadores culturales, estudiantes y público en general.
Son 11 sesiones que se ofrecerán los lunes a las 6pm del lunes 8 de febrero al lunes 10 de mayo.
Iniciación a la Poesía
Estará a cargo de Rogelio Flores de la Luz y está dirigido a estudiantes y público en general.
Se ofrecerá en 12 sesiones, los miércoles a las 7pm. Del 10 de febrero al 12 de mayo.
La crónica: de Juglares a Twitteros
Será coordinado por Luis Valdez y está dirigido a estudiantes, creadores y público en general.
Se ofrecerá en 12 sesiones, los viernes a las 7pm, del 12 de febrero al 14 de mayo.
En el taller se hará un repaso temático e histórico por las diferentes maneras de narrar los usos y costumbres de una sociedad, con temas que van desde el Mío Cid a Camelia la Texana o desde Jack el destripador a Las Poquianchis, hasta llegar al manejo de nuevos medios virtuales como son los blogs y las redes sociales: Facebook y Twitter.
El costo de estos talleres es de $200 pesos por mes. Informes en el CRIPIL Noreste en los teléfonos: 8372-4452 y 8374-1128.
Por un Citadel sin cholos
Ese es uno de los miles de comentarios que se pueden leer en el “muro” del grupo, los “normales” (cómo ellos dicen ser) denuncian su incomodidad al ver ese tipo de personas paseando por un lugar público que tal parece, creen que sólo ellos, los “normales”, tienen derecho a visitar.
El pasado viernes entré al uno de los foros que abrieron, ya que para poder comentar en su “muro” debes “hacerte fan” cosa que jamás haré. El chavo con el que estuve debatiendo decía que: “Era desagradable verlos”, así, sólo eso, sin bases o argumentos. Le expliqué que si tenían quejas con esos chavos que se reúnen y pasean en Citadel, lo mejor era que pusieran la queja directamente con seguridad o administración del centro comercial, desde luego, haciendo hincapié en que deben de tener argumentos más razonables que prohibirles la entrada sólo por cómo se visten.
Entre comentario y comentario el chavo nunca agarró la onda y al final se defendió diciendo que a él “le daba igual si entraban o no”.
La conversación del foro aquí.
Estoy conciente de que su atuendo sí intimida, pero el prejuicio es una de las formas más antiguas de discriminar.
Les dejo algunos de los comentarios (con todo y su pésima forma de escribir).
“i para cabarla los nakitos se vienen en camion para no pagar estacionamiento!..:@
ash…osea entran gratis…….por lo menos ke este gente ke diga Tu si entras , tu no!…”.
“mejor qe sea por un mundo sin cholos, porqe no mejor hacemos algo como el holocauste pero en ves de judios con cholos, no creo qe a nadie le importe, los cholos no aportan nada a la comunidad a diferencia de los judios”.
“yasze k ascoo…”.
“yo ya tenia tiempo de ir, y fui ayer al starbucks kn una amiwa y wakiszz.. k voy viendo k entran unas viejas con shortsithoss y las pincheas panzotas de fuera osea hello!!, k asco la vdd.. Deebeiias prohibir la entradaaa”.
“SOLO INCOMODAN… Y NI COMPRAN NADA…. DEJENOS IR DE COMPRAS AGUSTO.. EN BUENA ONDA”.
“Pinches cholos son la escoria de la humanidad deben morir”.
“ai zi nakoz nakoz i maz nakoz no se x ke loz dejan entrar son unoz idiotaz no deberian de exiztir”.
“Esta es una pagina exclusivamente para quejarse de esas lacras que no leen el título?? si quieren defender a los cholos los invito a que hagan unade “AMO A LOS CHOLOS”.
Crónica de un intento de abuso sexual
Una pesadilla que me atacó en julio. Terapia psicológica, paranoia, temor, estrés..y muchas consecuencias más resultaron de aquella mañana, pero hoy puedo compartirlo públicamente, ya que sólo se había publicado como “anónimo”. Ese tipo de experiencias nunca se olvida, al menos yo no he podido hacerlo, como tampoco he podido olvidar la cara del responsable, que por desgracia sigue libre.
Son las 4 de la mañana y no puedo dormir. Siempre he batallado para conciliar el sueño, pero esta vez es diferente; veo su rostro dentro de mi cabeza, el pánico me inunda y me paralizo. No puedo evitar llorar de miedo, coraje, humillación, impotencia… se me vienen tantas cosas a la cabeza, pero la que provoca terror en mí, es su imagen apuntándome con el cuchillo.
No puedo seguir en la habitación sola, el miedo me impide seguir en la cama, me hace sentir vulnerable y salgo de mi cuarto. Enciendo una luz, pienso en despertar a mis compañeras para que me hagan compañía, pero prefiero quedarme sentada en la sala, sabiendo que ellas están en el cuarto de a lado.
Me vuelven a dar ganas de llorar y aunque quiera evitarlo, las lágrimas brotan por sí solas. El dolor de cabeza aparece a la par con mis lágrimas y la pregunta “¿por qué a mí?” ronda mi mente sin cesar.
Si me hubiera ocurrido una de tantas veces que ando de antro y de madrugada con mis amigas, o en alguna de aquellas ocasiones en que llego muy noche a mi casa por cuestiones de trabajo, creo que mi pensamiento sería: ”ok, fue mi culpa, ando sola en la noche”, pero no fue así.
He escuchado infinidad de palabras de consuelo, pero ninguna me hace sentir mejor. Me sigo sintiendo acorralada y con el cuchillo frente a mi; continúo viendo su rostro, sus ojos, y las asquerosas palabras que me decía siguen retumbando en mi cabeza. Aunque quiero sacar la fortaleza que según yo me describe, es difícil y me desmorono.
“Lo bueno que no pasó a mayores”, dicen continuamente y se que es verdad, no logró abusar sexualmente de mi, pero el simple hecho de que lo intentó, de que me intimidó y congeló al grado de evitar que gritara y saliera corriendo, me hace sentir humillada, sucia, avergonzada e incluso, culpable.
Los “hubiera” aparecen. “Hubiera corrido”, “Hubiera gritado”, “hubiera cargado mi cámara para tomarle una foto y que lo pescaran más rápido”, “le hubiera quitado el cuchillo y amenazado con el”…”hubiera, hubiera, hubiera”, pero nada de eso hice. Me siento tonta e impotente.
Fue el 15 de junio cuando me habló por primera vez, ya que no se si me tenía checada desde antes. Paso a mi lado en su bicicleta; no lo tomé en cuenta hasta que derrepente ya estaba a mi lado diciéndome que me cuidara, “por que había un loco violador”, y que incluso, yo había pasado a lado de ese “violador”. No capté enseguida lo que me decía. Ingenuamente le di las gracias por advertirme. Comenzó a hacerme cuestionamientos sexuales; ahí me dio mala espina y para mi buena fortuna, venia mi camión y termino la conversación. No le tomé importancia, creí que era un personaje más del mundo bizarro en el que a veces vivo.
A la mañana siguiente, todo era normal en mi rutina, salí de la casa a la misma hora. Me regresé por que se me había olvidado el lonche y en eso él ya me había alcanzado: “¿Ahora cambiaste de rumbo?” me dijo, al pensar que tomaría el camión en otro lugar. “Sí”, le contesté y espere a que se fuera para entrar a mi casa y que el no viera en dónde entraría. Hice tiempo y luego de unos minutos, salí; él ya estaba esperándome en la esquina y vio de dónde salí; lo ignoré y continué mi camino. Dentro de algunos pasos el me alcanzó e incluso, extendió su mano para saludarme. Yo dudé y sólo hice una mueca.
Hubo minutos de silencio….“¿Eres virgen?”, fue una de las preguntas que escuché, mientras trataba de alejarme de él. Me comporté como si no me intimidara y seguí caminando. La cuadra se me hacia de kilómetros, ansiaba llegar a la parada del camión, pero antes de llegar, en algún momento, él ya había sacado un cuchillo y me estaba apuntando con el.
Mostré indiferencia y seguí caminando. La calles estaba sola, poco a poco, comencé a sentir pánico. “Si no te detienes y te quitas la ropa, te lo encajo”, escuché. Yo seguí caminando. “¿Crees que no te lo encajo?, soy carnicero”, me decía. “Enseñame y te dejo en paz”. Así continúo, yo tratando de evadirlo y el siguiéndome con el cuchillo, diciéndome pendejada y media, vulgaridades y obscenidades. Dos cuadras tuve que soportar eso. No podía gritar, no podía correr. No reaccionaba ante lo que estaba sucediendo.
Cuando me empujó a la pared y prácticamente sentía el cuchillo en mi estómago, alguien apareció; él lo vio y huyó. Traté de golpearlo para que se cayera de su bicicleta,pero fue inútil, el golpe ni cosquillas le hizo debido a su tamaño y fuerza. Me quede parada, temblando, tratando de asimilar lo que había pasado. Comencé a llorar.
“¿Trató de robarla?”, me preguntó el viejito que gracias a Dios había aparecido. No pude contestar, así llorando y temblando caminé a mi casa. Como pude le hablé a mi tio y a mi mamá y espere a que llegaran. Las calles seguían solas. Me encerré en mi casa a esperar. A las 7:30 ya iba rumbo a la delegación de Santa Cruz, en Guadalupe, a poner mi denuncia.
La siguiente humillación fue igual o peor. “¿Por qué vino hasta ahorita si eso paso antes de las 7 de la mañana’?”, “Está delegación no le corresponde”, “Ahorita ya no podemos hacer nada, ¿dónde lo pescamos? Si ya paso mucho tiempo y dice usted que anda en una bicicleta”…fueron algunas de las palabras que escuché de la boca de los “uniformados”.
Ni siquiera tomaron mi nombre, me preguntaron por dónde había sido el ataque y no se tomaron la molestia de anotar. “esta delegación no le corresponde”, volvieron a decir, pero jamás se pusieron en contacto con la otra delegación para pasar el caso. Tuve que soportar y seguía oyendo esas incoherencias, observando cómo les valía madre el hecho de que iba inconsolable y estaba sacando toda mis fuerzas para responder sus absurdas preguntas.
Lo último que soporté fue cómo la única mujer policía que estaba ahí, arrancaba un pedazo de papel,anotaba unos números de teléfonos y nos decía a mi mamá y a mi. “Si le vuelve a pasar esto o se lo vuelve a topar, márquenos” y nos dio el pedazo de papel.
Mi mamá siguió alegando con ellos. Lo único que queríamos era que quedara un antecedente para que otras mujeres no pasen por lo mismo. Al parecer, y por lo que me di cuenta, a ellos les valió. “No crean que vinimos aquí porque confiamos en ustedes”, les dijo mi mamá, “queremos que estén enterados de lo que pasó y que avisen para que no le pase a otra muchacha lo que le paso a mi hija”, continuó diciendo, mientras el policía más joven de los cuatro que estaban ahí, se reía con prepotencia.
Salimos de la delegación corroborando lo que siempre dicen: es una pérdida de tiempo ir a denunciar. Tal vez si hubiera llegado con la ropa desgarrada, llena de sangre y completamente ultrajada, hubiera sido diferente, pero ¿realmente las mujeres y los hombres tenemos que esperar a que algo más grave nos pase para que nos apoyen?
Si hubiera sido un familiar de ellos, otra sería la historia, creo que hasta hubieran tomado la justicia por su propia mano. Pero no, yo era una desconocida que sólo había tardado una hora en ir a avisar que estuve a punto de ser violada.
Vivo atemorizada, ni siquiera puedo salir sola de mi casa por temor a encontrármelo, ya que sabe donde vivo. Si alguien en la calle se me queda viendo, me da pánico y siento que en cualquier momento tratará de atacarme. Ahora, además de cargar con mi celular y mis llaves, no salgo sin el gas pimienta. Me siento diferente. Perdí el valor, mi fuerza y la confianza en mí. Es como si estuviera perdida, trató de demostrar que sigo siendo la misma de siempre, pero algo dentro de mí sabe que cambié completamente.
Después de esa experiencia, busqué asesoría, ya que desconozco todo lo que tenga que ver con policías y demás. Me dijeron que los policías sólo te pueden “ayudar” cuando la agresión se está llevando a cabo, después no. Sin embargo, también me aseguraron que es su responsabilidad asesorar a la víctima para canalizarla al lugar dónde ir a poner la denuncia. Ellos no lo hicieron, pero mi denuncia ya está hecha ante el Ministerio Público, del cual tengo muy malas referencias, pero mi parte como ciudadana está echa. Sólo espero que ellos hagan las suya.
¿Crees que soy sexy?
Por Irene Torres
Hace algún tiempo, cuando cursábamos Primaria, Kinder o Secundaria, siempre existía aquel chavo o chava que usaba lentes y se vestía algo “pasado de moda”; en pocas palabras, el nerd del salón y por ende, el patito feo de la clase.
Y si ese patito feo traía consigo un libro (que no fuera de la escuela), ¡uy!, el acoso era peor; tener un libro repleto de letras y cero monitos estaba “out”.
Pero como todos evolucionamos, está de más decir que aquéllos a quienes tachábamos de nerds, hoy los vemos con otros ojos.
Si bien el hábito de la lectura ha sido considerado propiedad de intelectuales y aburridos, no necesariamente es así. Quizás muchos siguen pensando eso, pero sin darnos cuenta, el leer cambia la manera en que nos perciben los demás.
Sarah Utter en sus diseños lo dijo: “Leer es sexy” (foto), pero ¿será esto completamente verdad? ¿Leer es sexy?
“Es totalmente sexy, al menos para mí, ya que muchas veces una persona cautiva por su inteligencia. Un claro ejemplo es Diego Rivera, aquel gigante al que llamaban el ’sapo’ (obviamente por su fealdad); a pesar de eso las mujeres lo buscaban por su inteligencia y su variedad de temas a la hora de entablar un conversación, este hombre era apasionado por la lectura y la cultura de los pueblos mexicanos”, opinó Thelma Carolina García Vera, de 17 años y estudiante de la Facultad de Ciencias Políticas y Administración Pública.
Según la Real Academia de la Lengua, “sexy” significa tener atractivo físico y sexual. Entonces, leer sería tener atractivo físico sexual, ¿qué tan aterrizado es esta definición?
Si la ponemos desde la perspectiva de Miguel Angel Ortega, ingeniero mecánico de 32 años, la definición sería más que correcta: “Si usa lentes que le dan un toque de intelectual, con cabellera rizada, minifalda a cuadros, sandalias, blusa un poco escotada, esbelta y un libro cualquiera, sí, se vería muy sexy la mujer”, respondió él.
Por el contrario, Sergio Hernández Guillén piensa muuuy diferente: “Eso de sexy es una bufonada de ustedes (LA ROCKA), para mí es todo lo contrario”.
La realidad es que en gustos rompemos géneros. Hay quienes al momento de elegir pareja se deciden tomando como base factores como las preferencias literarias del prospecto(a), esto podría tomarse como superficial pero, ¿quiénes somos para juzgar?
“Misteriosamente, aun antes de que estuviera en el ámbito literario, la gente con la que me he relacionado en mayor medida han sido los lectores. Mis experiencias amorosas fueron exclusivamente literarias, incluso, la última chica de la que me enamoré fue por un libro. Creo que el hecho de que una persona sea lectora habla de sí misma”, confesó Isaac López Reyna.
Hay una frase que dice: “Somos lo que comemos”, y en lectura no es muy diferente: “Somos lo que leemos” (como lo acuñó alguna vez Maryanne Wolf), por eso no está de más preguntarnos: ¿considerarían los hombres sexy a una mujer que lee revistas amarillistas o de chismes?, o ¿considerarían las mujeres sexy a un hombre que lee el Libro Vaquero o cómics?
“Para nada, creo que alguien que lee libros refleja mucho su personalidad y su educación. Aunque no necesariamente significa que alguien que lee es culto (conozco gente que lee y parece que lee puras revistas basura TV Notas por su forma de ser) ya que tiene que ver en cómo aplicas lo que lees a tu vida cotidiana, la importancia que le des al texto que lees y cómo puede ayudarte a cambiar las cosas que están mal en tu vida o cómo puede ayudarte a mejorar como persona. Considerar a alguien sexy por leer se me hace absurdo”, indicó Samantha Tapia, ingeniera en sistemas de 27 años.
“Depende de sus medidas”, replicó José Arturo Velázquez Córdova, de 32 años, licenciado en educación primaria.
Lo cierto es que, aunque para algunos ver a alguien leyendo representa el erotismo convertido en realidad y para otros sólo la intelectualidad en su máximo esplendor, los libros (de cualquier género y en cualquier formato) abren la puerta a muchas posibilidades de percepción. “Un país cuyos habitantes no leen o leen escaso, es más vulnerable al engaño”, como dijo el periodista español Fermín Bocos.
Los “entrevistados” en esta nota son lectores de LA ROCKA que participaron en la trivia para ganar libros gratis en la edición impresa de diciembre (segunda quincena).
Para ganar, debían contestar algunas preguntas, entre ellas: “¿Consideras que leer es sexy, o todo lo contrario?”.
- “Ni sexy ni feo, simplemente es y ya está. Un libro lo lee tanto la tía más buena hasta el hombre más feo, aunado al caso de que se lee para aprender, no para verte más sexy, aunque eso dependería del punto de vista de las personas”.- Fernando de Jesús Gómez López, de 19 años.
- “Por lo menos si no es guapo sabes que es algo culto”.- Ruth Nallely Guzmán Carreón, de 23 años.
- “Físicamente, una persona no es sexy si lee, sin embargo, la sensualidad que conlleva a sentir atracción por una persona que tiene conversación y que más que platicar contigo sobre tal o cual tema, te puede ayudar a imaginar, desarrollar y hasta inventar vertientes distintas, es lo que le da sensualidad a las personas. El hecho de que sepas que no sólo podrás tener un rato de seducción o buen sexo, sino que podrás ir pasando de un tema a otro sin dificultades y enriqueciendo tus propias opiniones, eso es lo que le da sensualidad a una persona. La inspiración me llega porque acabo de comenzar una relación… y un punto básico para la atracción fue ése”.- Yrma Hernández Corona.
- “Es muy sensual ver a una chica que se ve seria y misteriosa con su libro, aparte no te cansarías de hablar con ella”.- Óscar Arturo De León, de 20 años.
- “Sí, porque tiene más herramientas para convencer al sexo opuesto, porque puede mostrarle mundos ajenos, del pasado, del futuro, ficción y no sólo platicar de lo cotidiano”.- Federico González Tamez, de 50 años.
- “Creo que alguien que lee libros, de verdad los lee, y libros poco comunes o que no son best-sellers, es muy sexy, ya que revela que es intelectual, atributo que a mí me atrae mucho en una persona”.- Oralia Torres, de 18 años.
- “No es sexy. Es inteligente, puesto que algunas personas que se consideran sexys se dedican un poco más a ser materialistas. Tomo como ejemplo la pelicula de La bella y la bestia de Disney. A Bella le gustaba leer y soñar, y soñaba porque leía… No era sexy, era inteligente, decidida, prudente, sensata… A Gastón le gustaba la cacería… era sexy, más cuando vio un libro que poseía Bella dijo: ‘Qué aburrido, ¡no está ilustrado!”.- Mildred Aidé Yáñez Belmares, 20 años.
Artículo publicado en LaRocka.Info
Escritor en vías de convertirse en ‘tecno-hombre’
Consejos para ahorrar agua
Evita una catástrofe desde tu casa
Catorce consejos:
1.- Instala regaderas eléctricas que calientan el agua desde el momento en que se abre la llave.
2.- Encera el auto con regularidad para que el polvo no se pegue con facilidad y pueda retirarse sólo con un trapo húmedo.
3.- Cambia el depósito del excusado por uno de menor capacidad o llena con agua una o dos botellas de refresco de 2 L. y colócalas dentro del depósito.
4.- Sustituye los tinacos de asbesto por plástico y las tuberías de cobre por tubos PVC.
5.- Lava con jabón en vez de detergente, y que éste es altamente contaminante.
6.- Lávate los dientes con 1/2 vaso de agua para enjuagar y 1/2 para enjuagar el cepillo. Ahorrarás 60 L. al día.
7.- En la regadera cierra la llave durante la enjabonada y rasúrate al concluir el baño. Ahorrarás 80 L. al día.
9.- Asegúrate de que no haya goteo o fugas en las llaves; 10 gotas por minuto equivalen a un desperdicio de 2 mil litros al año.
10.- No arrojes ácidos, aceites o solventes al drenaje o excusado porque contaminan.
11.- No utilices mangueras para lavar el patio y la banqueta.
12.- Riega las plantas por la noche, con el fin de evitar que el agua se evapore a causa del calor.
13.- Instala ahorradores de agua, los cuales economizan hasta el 60% del líquido.
14.- Almacena en una tina el agua que cae de la regadera para reutilizarla en el lavado de ropa, por ejemplo.
Reportaje en la revista Conozca más
ENCUESTA NACIONAL DE ADICCIONES 2008
Consejo Nacional contra las Adicciones
En el ámbito nacional en la población de entre 12 y 65 años se encontró que 35.6%, cerca de 27 millones de mexicanos, había probado alguna vez en su vida el cigarrillo.
El 48.8% de los hombres y 23.4% de las mujeres respondieron haber probado el cigarrillo. Cuando se compara por grupo de edad, 14.9% de los adolescentes y 40.2% de los adultos respondieron haber probado el cigarrillo alguna vez en su vida.
Los resultados de esta encuesta, consistentes con los estudios que se hacen en poblaciones especiales, indican que el consumo de drogas ilegales y médicas en la población rural y urbana de entre 12 y 65 años de edad ha aumentado de un 5% observado en 2002 a un 5.7% en este periodo.
Las drogas ilegales (mariguana, cocaína y sus derivados, heroína, metanfetaminas, alucinógenos, inhalables y otras drogas) aumentaron de 4.6 a 5.2%; el consumo de drogas médicas con potencial adictivo, usadas fuera de prescripción, mantuvieron los niveles observados en 2002.
La mariguana y la cocaína son las sustancias preferidas por la población. El consumo de la primera aumentó de 3.5 a 4.2%; el aumento en el consumo de la segunda fue mayor: pasó de 1.2% en 2002 a 2.4% en 2008, es decir, que se duplicó entre ambas mediciones.
La población mexicana no bebe diario o casi diario: 8 de cada 1 000 personas informaron consumir todos los días, en una proporción de 7.5 hombres por cada mujer. Este tipo de consumo aumenta con la edad; por ejemplo, es 3.4 veces más frecuente en hombres mayores de 50 años que en aquellos que tienen entre 18 y 29.
La cerveza es la bebida de preferencia de la población mexicana. Le siguen los destilados y, en una proporción significativamente menor, el vino de mesa y las bebidas preparadas. El pulque es consumido 61 62 encuesta nacional de adicciones 2008 por una proporción menor de la población, pero su consumo prevalece.
El orden de preferencia por tipo de bebida es similar entre hombres y mujeres. La mayor diferencia entre sexos se observa en el consumo de aguardiente y de alcohol de 96°: 8.5 hombres los consumen por cada mujer que lo hace.
Documento en www.consulta.com.mx Imágen de http://nuttre.files.wordpress.com








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