Irenet0rres's Blog

Talleres en Casa de la Cultura

Publicado en agenda por Irene Torres en Febrero 6, 2010

A partir del próximo lunes 8 de febrero CRIPIL Noreste (En la Casa de la Cultura) ofrecerá los siguientes talleres:


Mitología popular del norte de México

Impartido por Cristóbal López y Nydia Prieto Chávez y dirigido a creadores, animadores culturales, estudiantes y público en general.

Son 11 sesiones que se ofrecerán los lunes a las 6pm del lunes 8 de febrero al lunes 10 de mayo.


Iniciación a la Poesía

Estará a cargo de Rogelio Flores de la Luz y está dirigido a estudiantes y público en general.

Se ofrecerá en 12 sesiones, los miércoles a las 7pm. Del 10 de febrero al 12 de mayo.


La crónica: de Juglares a Twitteros

Será coordinado por Luis Valdez y está dirigido a estudiantes, creadores y público en general.

Se ofrecerá en 12 sesiones, los viernes a las 7pm, del 12 de febrero al 14 de mayo.

En el taller se hará un repaso temático e histórico por las diferentes maneras de narrar los usos y costumbres de una sociedad, con temas que van desde el Mío Cid a Camelia la Texana o desde Jack el destripador a Las Poquianchis, hasta llegar al manejo de nuevos medios virtuales como son los blogs y las redes sociales: Facebook y Twitter.


El costo de estos talleres es de $200 pesos por mes. Informes en el CRIPIL Noreste en los teléfonos: 8372-4452 y 8374-1128.

¿En dónde apreciamos el arte contemporáneo local?

Publicado en EXPOSICIONES, IN WHITE, METÁFORAS por Irene Torres en Febrero 5, 2010

Durante la rueda de prensa que ofreció el curador, museógrafo y coleccionista, Guillermo Sepúlveda, en el Museo de Arte Contemporáneo para anunciar la nueva exposición del lugar (Filemón Santiago), dijo textualmente esta palabras:

“Llegan muchas exposiciones de fuera y no sale ninguna de nosotros, la gente que viene de otros países quiere ver exposiciones de aquí, de nuestros artistas, no de lo que ven en Londres o Nueva York”.

Obra de Rubén Gutiérrez

Según, argumentaba, muchos nos sentimos avergonzados de nuestra mexicanidad, por lo que, los espacios culturales no le dan cabida a los artistas del país. Aspecto que en gran parte es verdad. Tan solo en la ciudad, los “grandes museos” no le dan cabida al arte contemporáneo que se está haciendo.

Pocos artistas nacionales y locales han tenido la fortuna de exponer en lugares como Marco. Aquí, como en muchos otros casos, el artista tiene que emigrar a otros países para que se le reconozca, ya con un prestigio ganado (desgraciadamente en otros lugares) regresa a su país para ser tomado en cuenta.

Sin embargo, lo que no comparto con Sepúlveda es el hecho de que se enfoque sólo en el turismo, claro que es importante, pero considero más importante a la propia ciudadanía. Muchos no tenemos los recursos de visitar los museos o las galerías de Londres o Nueva York y la única oportunidad que aprovechamos para apreciar lo que se está presentando en aquellas ciudades es a través de las exposiciones que llegan.

Actualmente, la forma en cómo están estructuradas las exposiciones de Marco es genail. Nos permiten ver a un artista extranjero, con Spencer Tunick; artistas locales, con Registro 02 y próximamente uno nacional, Filemón Santiago. Considero que ésa es la clave ideal que debe encontrar un museo, darle cabida a todo en sus espacios.

Me enfoco en Marco porque es el espacio “contemporáneo” de la ciudad, pero muchas otras galerías y centros culturales también caen en el afán de mostrar exposiciones de artistas extranjeros, dejando a un lado a los locales, que, como dice Rubén Gutiérrez: “Convergen la mayoria en su ignorancia y algunos en su cinismo. Otros pocos son divertidos, dos o tres son geniales”, pero de que hay geniales, los hay.

Yo contribuyo al fracaso del País

Publicado en IN WHITE, METÁFORAS por Irene Torres en Enero 27, 2010

Es desquiciante escuchar una y otra vez la misma cantaleta de siempre: “Es que el pinche gobierno”, “Es que los ratas de los políticos”, “Es que los partidos..”, “Es que…” y “Es que…” por todos lados.  Desde luego tenemos nuestras razones para odiar a todo el sistema político del país, sí, hay motivos y está más que comprobado que su papel como “servidores públicos”  es un fracaso. Sin embargo, hay gente que se atreve a criticar y a señalar cuando ni siquiera es un buen ciudadano.

Y eso lo digo por mí y por todos aquellos que se la pasan criticando y hablando más no actuando. Realmente sí creo que muchos tenemos el país que merecemos, para bien o para mal y eso se llega a comprobar simplemente al escuchar y al conocer a las personas.

Hay quienes se quejan de las tarifas de Luz, de Gas y de Agua, más no dicen que usan el  ”chango” para ahorrar energía eléctrica; que le dan “moche” al de la pipa para que le ponga de más al Tanque, y que dejan pasar uno y otro y otro recibo de agua, hasta que la cuenta llega a sobrepasar los miles de pesos y claro, como ya se les hace mucho, menos pagan el servicio.

El narcotráfico es un cuento de nunca acabar. Ha muerto gente inocente y cientos de familias viven con temor después de pasar por amargas experiencias y aún así, los que saben, conocen y tienen al alcance datos importantes, callan. Hay miles de personas que fuman marihuana y aún así se atreven a criticar que el Gobierno no hace nada por acabar con el narcotráfico.

Todos tenemos un amigo que fuma hierba, y por ende, sabemos que conoce a quién la vende y distribuye…sabemos que la cadena inicia con los consumidores ¿y hacemos algo? No, nos quedamos callados, esperando a que el día en que la legalización llegue y como arte de magia, el narco desaparezca. Utopías.

Somos ciudadanos callados, ciudadanos que cuando vemos a alguien que tira basura en la calle, sólo enfurecemos por dentro y seguimos nuestro paso, aún sabiendo que esa basura se convertirá en un problema mayor.

Todos hemos convertido al país en lo que es: un país tercermundista con la ciudad más peligrosa del mundo, el segundo país en Latinoamérica con la mayor cantidad de accidentes viales; Un país que es conocido por su corrupción e inseguridad y un País que nunca se desarrollará si sus ciudadanos no dejan la hipocresía,  las mentiras y las exigencias a ese “cambio” que ni siquiera ellos han hecho en su vida personal.

Por un Citadel sin cholos

Publicado en BLOGÓSFERA por Irene Torres en Enero 19, 2010
Por un Citadel sin cholos es el nombre de un grupo en Facebook que de un día a otro ha crecido de manera impresionante. Hasta el día de hoy llevaba más de 6 mil seguidores. ¿De qué se trata ? Simplemente de desquitar su repudio contra aquellos que usan pantalones agüados, camisas floreadas, gorras graffiteadas y paliacate en cualquier parte de su cuerpo; en el caso de las mujeres, que usen mini short, blusas ombligueras, el típico atuendo de las reggaetoneras.

Pudranse en el infierno malditos colombias y texas ke van a citadel, dejen ke la gente normal como nosotros vaya a disfrutar el centro comercial, ponganse a estudiar putos, consiganse una vida, ya no sean tan conformistas, ke ustedes hacen ke de verguensa el pais ke de nada tiene la culpa !!!”

Ese es uno de los miles de comentarios que se pueden leer en el “muro” del grupo, los “normales” (cómo ellos dicen ser) denuncian su incomodidad al ver ese tipo de personas paseando por un lugar público que tal parece, creen que sólo ellos, los “normales”, tienen derecho a visitar.

El pasado viernes entré al uno de los foros que abrieron, ya que para poder comentar en su “muro” debes “hacerte fan” cosa que jamás haré. El chavo con el que estuve debatiendo decía que: “Era desagradable verlos”, así, sólo eso, sin bases o argumentos. Le expliqué que si tenían quejas con esos chavos que se reúnen y pasean en Citadel, lo mejor era que pusieran la queja directamente con seguridad o administración del centro comercial, desde luego, haciendo hincapié en que deben de tener argumentos más razonables que prohibirles la entrada sólo por cómo se visten.

Entre comentario y comentario el chavo nunca agarró la onda y al final se defendió diciendo que a él “le daba igual si entraban o no”.

La conversación del foro aquí.

Estoy conciente de que su atuendo sí intimida, pero el prejuicio es una de las formas más antiguas de discriminar.

Les dejo algunos de los comentarios (con todo y su pésima forma de escribir).

“i para cabarla los nakitos se vienen en camion para no pagar estacionamiento!..:@

ash…osea entran gratis…….por lo menos ke este gente ke diga Tu si entras , tu no!…”.

“mejor qe sea por un mundo sin cholos, porqe no mejor hacemos algo como el holocauste pero en ves de judios con cholos, no creo qe a nadie le importe, los cholos no aportan nada a la comunidad a diferencia de los judios”.

yasze k ascoo…”.

“yo ya tenia tiempo de ir, y fui ayer al starbucks kn una amiwa y wakiszz.. k voy viendo k entran unas viejas con shortsithoss y las pincheas panzotas de fuera osea hello!!, k asco la vdd.. Deebeiias prohibir la entradaaa”.

“SOLO INCOMODAN… Y NI COMPRAN NADA…. DEJENOS IR DE COMPRAS AGUSTO.. EN BUENA ONDA”.

“Pinches cholos son la escoria de la humanidad deben morir”.

“ai zi nakoz nakoz i maz nakoz no se x ke loz dejan entrar son unoz idiotaz no deberian de exiztir”.

“Esta es una pagina exclusivamente para quejarse de esas lacras que no leen el título?? si quieren defender a los cholos los invito a que hagan unade “AMO A LOS CHOLOS”.

Crónica de un intento de abuso sexual

Publicado en ARTÍCULOS, PUBLICACIONES por Irene Torres en Enero 18, 2010

Una pesadilla que me atacó en julio. Terapia psicológica, paranoia, temor, estrés..y muchas consecuencias más resultaron de aquella mañana, pero hoy puedo compartirlo públicamente, ya que sólo se había publicado como “anónimo”. Ese tipo de experiencias nunca se olvida, al menos yo no he podido hacerlo, como tampoco he podido olvidar la cara del responsable, que por desgracia sigue libre.

Son las 4 de la mañana y no puedo dormir. Siempre he batallado para conciliar el sueño, pero esta vez es diferente; veo su rostro dentro de mi cabeza, el pánico me inunda y me paralizo. No puedo evitar llorar de miedo, coraje, humillación, impotencia… se me vienen tantas cosas a la cabeza, pero la que provoca terror en mí, es su imagen apuntándome con el cuchillo.
No puedo seguir en la habitación sola, el miedo me impide seguir en la cama, me hace sentir vulnerable y salgo de mi cuarto. Enciendo una luz, pienso en despertar a mis compañeras para que me hagan compañía, pero prefiero quedarme sentada en la sala, sabiendo que ellas están en el cuarto de a lado.
Me vuelven a dar ganas de llorar y aunque quiera evitarlo, las lágrimas brotan por sí solas. El dolor de cabeza aparece a la par con mis lágrimas y la pregunta “¿por qué a mí?” ronda mi mente sin cesar.
Si me hubiera ocurrido una de tantas veces que ando de antro y de madrugada con mis amigas, o en alguna de aquellas ocasiones en que llego muy noche a mi casa por cuestiones de trabajo, creo que mi pensamiento sería: ”ok, fue mi culpa, ando sola en la noche”, pero no fue así.
He escuchado infinidad de palabras de consuelo, pero ninguna me hace sentir mejor. Me sigo sintiendo acorralada y con el cuchillo frente a mi; continúo viendo su rostro, sus ojos, y las asquerosas palabras que me decía siguen retumbando en mi cabeza. Aunque quiero sacar la fortaleza que según yo me describe, es difícil y me desmorono.
“Lo bueno que no pasó a mayores”, dicen continuamente y se que es verdad, no logró abusar sexualmente de mi, pero el simple hecho de que lo intentó, de que me intimidó y congeló al grado de evitar que gritara y saliera corriendo, me hace sentir humillada, sucia, avergonzada e incluso, culpable.
Los “hubiera” aparecen. “Hubiera corrido”, “Hubiera gritado”, “hubiera cargado mi cámara para tomarle una foto y que lo pescaran más rápido”, “le hubiera quitado el cuchillo y amenazado con el”…”hubiera, hubiera, hubiera”, pero nada de eso hice. Me siento tonta e impotente.
Fue el 15 de junio cuando me habló por primera vez, ya que no se si me tenía checada desde antes. Paso a mi lado en su bicicleta; no lo tomé en cuenta hasta que derrepente ya estaba a mi lado diciéndome que me cuidara, “por que había un loco violador”, y que incluso, yo había pasado a lado de ese “violador”. No capté enseguida lo que me decía. Ingenuamente le di las gracias por advertirme. Comenzó a hacerme cuestionamientos sexuales; ahí me dio mala espina y para mi buena fortuna, venia mi camión y termino la conversación. No le tomé importancia, creí que era un personaje más del mundo bizarro en el que a veces vivo.
A la mañana siguiente, todo era normal en mi rutina, salí de la casa a la misma hora. Me regresé  por que se me había olvidado el lonche y en eso él ya me había alcanzado: “¿Ahora cambiaste de rumbo?” me dijo, al pensar que tomaría el camión en otro lugar. “Sí”, le contesté y espere a que se fuera para entrar a mi casa y que el no viera en dónde entraría. Hice tiempo y luego de unos minutos, salí; él ya estaba esperándome en la esquina y vio de dónde salí; lo ignoré y continué mi camino. Dentro de algunos pasos el me alcanzó e incluso, extendió su mano para saludarme. Yo dudé y sólo hice una mueca.
Hubo minutos de silencio….“¿Eres virgen?”, fue una de las preguntas que escuché, mientras trataba de alejarme de él. Me comporté como si no me intimidara y seguí caminando. La cuadra se me hacia de kilómetros, ansiaba llegar a la parada del camión, pero antes de llegar, en algún momento, él ya había sacado un cuchillo y me estaba apuntando con el.
Mostré indiferencia y seguí caminando. La calles estaba sola, poco a poco, comencé  a sentir pánico. “Si no te detienes y te quitas la ropa, te lo encajo”, escuché. Yo seguí caminando. “¿Crees que no te lo encajo?, soy carnicero”, me decía. “Enseñame y te dejo en paz”. Así continúo, yo tratando de evadirlo y el siguiéndome con el cuchillo, diciéndome pendejada y media, vulgaridades y obscenidades. Dos cuadras tuve que soportar eso. No podía gritar, no podía correr. No reaccionaba ante lo que estaba sucediendo.
Cuando me empujó a la pared y prácticamente sentía el cuchillo en mi estómago, alguien apareció; él lo vio y huyó. Traté de golpearlo para que se cayera de su bicicleta,pero fue inútil, el golpe ni cosquillas le hizo debido a su tamaño y fuerza. Me quede parada, temblando, tratando de asimilar lo que había pasado. Comencé a llorar.
“¿Trató de robarla?”, me preguntó el viejito que gracias a Dios había aparecido. No pude contestar, así llorando y temblando caminé a mi casa. Como pude le hablé a mi tio y a mi mamá y espere a que llegaran. Las calles seguían solas. Me encerré en mi casa a esperar. A las 7:30 ya iba rumbo a la delegación de Santa Cruz, en Guadalupe, a poner mi denuncia.
La siguiente humillación fue igual o peor. “¿Por qué vino hasta ahorita si eso paso antes de las 7 de la mañana’?”, “Está delegación no le corresponde”, “Ahorita ya no podemos hacer nada, ¿dónde lo pescamos? Si ya paso mucho tiempo y dice usted que anda en una bicicleta”…fueron algunas de las palabras que escuché de la boca de los “uniformados”.
Ni siquiera tomaron mi nombre, me preguntaron por dónde había sido el ataque y no se tomaron la molestia de anotar. “esta delegación no le corresponde”, volvieron a decir, pero jamás se pusieron en contacto con la otra delegación para pasar el caso. Tuve que soportar y seguía oyendo esas incoherencias, observando cómo les valía madre el hecho de que iba inconsolable y estaba sacando toda mis fuerzas para responder sus absurdas preguntas.
Lo último que soporté  fue cómo la única mujer policía que estaba ahí, arrancaba un pedazo de papel,anotaba unos números de teléfonos y nos decía a mi mamá  y a mi. “Si le vuelve a pasar esto o se lo vuelve a topar, márquenos”  y nos dio el pedazo de papel.
Mi mamá siguió  alegando con ellos. Lo único que queríamos era que quedara un antecedente para que otras mujeres no pasen por lo mismo. Al parecer, y por lo que me di cuenta, a ellos les valió. “No crean que vinimos aquí  porque confiamos en ustedes”, les dijo mi mamá, “queremos que estén enterados de lo que pasó y que avisen para que no le pase a otra muchacha lo que le paso a mi hija”, continuó diciendo, mientras el policía más joven de los cuatro que estaban ahí, se reía con prepotencia.
Salimos de la delegación corroborando lo que siempre dicen: es una pérdida de tiempo ir a denunciar. Tal vez si hubiera llegado con la ropa desgarrada, llena de sangre y completamente ultrajada, hubiera sido diferente, pero ¿realmente las mujeres y los hombres tenemos que esperar a que algo más grave nos pase para que nos apoyen?
Si hubiera sido un familiar de ellos, otra sería la historia, creo que hasta hubieran tomado la justicia por su propia mano. Pero no, yo era una desconocida que sólo había tardado una hora en ir a avisar que estuve a punto de ser violada.
Vivo atemorizada, ni siquiera puedo salir sola de mi casa por temor a encontrármelo, ya que sabe donde vivo. Si alguien en la calle se me queda viendo, me da pánico y siento que en cualquier momento tratará de atacarme. Ahora, además de cargar con mi celular y mis llaves, no salgo sin el gas pimienta. Me siento diferente. Perdí el valor, mi fuerza y la confianza en mí. Es como si estuviera perdida, trató de demostrar que sigo siendo la misma de siempre, pero algo dentro de mí sabe que cambié completamente.
Después de esa experiencia, busqué asesoría, ya que desconozco todo lo que tenga que ver con policías y demás. Me dijeron que los policías sólo te pueden “ayudar” cuando la agresión se está llevando a cabo, después no. Sin embargo, también me aseguraron que es su responsabilidad asesorar a la víctima para canalizarla al lugar dónde ir a poner la denuncia. Ellos no lo hicieron, pero mi denuncia ya está hecha ante el Ministerio Público, del cual tengo muy malas referencias, pero mi parte como ciudadana está echa. Sólo espero que ellos hagan las suya.

Son las 4 de la mañana y no puedo dormir. Siempre he batallado para conciliar el sueño, pero esta vez es diferente; veo su rostro dentro de mi cabeza, el pánico me inunda y me paralizo. No puedo evitar llorar de miedo, coraje, humillación, impotencia… se me vienen tantas cosas a la cabeza, pero la que provoca terror en mí, es su imagen apuntándome con el cuchillo.
No puedo seguir en la habitación sola, el miedo me impide seguir en la cama, me hace sentir vulnerable y salgo de mi cuarto. Enciendo una luz, pienso en despertar a mis compañeras para que me hagan compañía, pero prefiero quedarme sentada en la sala, sabiendo que ellas están en el cuarto de a lado.
Me vuelven a dar ganas de llorar y aunque quiera evitarlo, las lágrimas brotan por sí solas. El dolor de cabeza aparece a la par con mis lágrimas y la pregunta “¿por qué a mí?” ronda mi mente sin cesar.
Si me hubiera ocurrido una de tantas veces que ando de antro y de madrugada con mis amigas, o en alguna de aquellas ocasiones en que llego muy noche a mi casa por cuestiones de trabajo, creo que mi pensamiento sería: ”ok, fue mi culpa, ando sola en la noche”, pero no fue así.
He escuchado infinidad de palabras de consuelo, pero ninguna me hace sentir mejor. Me sigo sintiendo acorralada y con el cuchillo frente a mi; continúo viendo su rostro, sus ojos, y las asquerosas palabras que me decía siguen retumbando en mi cabeza. Aunque quiero sacar la fortaleza que según yo me describe, es difícil y me desmorono.
“Lo bueno que no pasó a mayores”, dicen continuamente y se que es verdad, no logró abusar sexualmente de mi, pero el simple hecho de que lo intentó, de que me intimidó y congeló al grado de evitar que gritara y saliera corriendo, me hace sentir humillada, sucia, avergonzada e incluso, culpable.
Los “hubiera” aparecen. “Hubiera corrido”, “Hubiera gritado”, “hubiera cargado mi cámara para tomarle una foto y que lo pescaran más rápido”, “le hubiera quitado el cuchillo y amenazado con el”…”hubiera, hubiera, hubiera”, pero nada de eso hice. Me siento tonta e impotente.
Fue el 15 de junio cuando me habló por primera vez, ya que no se si me tenía checada desde antes. Paso a mi lado en su bicicleta; no lo tomé en cuenta hasta que derrepente ya estaba a mi lado diciéndome que me cuidara, “por que había un loco violador”, y que incluso, yo había pasado a lado de ese “violador”. No capté enseguida lo que me decía. Ingenuamente le di las gracias por advertirme. Comenzó a hacerme cuestionamientos sexuales; ahí me dio mala espina y para mi buena fortuna, venia mi camión y termino la conversación. No le tomé importancia, creí que era un personaje más del mundo bizarro en el que a veces vivo.
A la mañana siguiente, todo era normal en mi rutina, salí de la casa a la misma hora. Me regresé  por que se me había olvidado el lonche y en eso él ya me había alcanzado: “¿Ahora cambiaste de rumbo?” me dijo, al pensar que tomaría el camión en otro lugar. “Sí”, le contesté y espere a que se fuera para entrar a mi casa y que el no viera en dónde entraría. Hice tiempo y luego de unos minutos, salí; él ya estaba esperándome en la esquina y vio de dónde salí; lo ignoré y continué mi camino. Dentro de algunos pasos el me alcanzó e incluso, extendió su mano para saludarme. Yo dudé y sólo hice una mueca.
Hubo minutos de silencio….“¿Eres virgen?”, fue una de las preguntas que escuché, mientras trataba de alejarme de él. Me comporté como si no me intimidara y seguí caminando. La cuadra se me hacia de kilómetros, ansiaba llegar a la parada del camión, pero antes de llegar, en algún momento, él ya había sacado un cuchillo y me estaba apuntando con el.
Mostré indiferencia y seguí caminando. La calles estaba sola, poco a poco, comencé  a sentir pánico. “Si no te detienes y te quitas la ropa, te lo encajo”, escuché. Yo seguí caminando. “¿Crees que no te lo encajo?, soy carnicero”, me decía. “Enseñame y te dejo en paz”. Así continúo, yo tratando de evadirlo y el siguiéndome con el cuchillo, diciéndome pendejada y media, vulgaridades y obscenidades. Dos cuadras tuve que soportar eso. No podía gritar, no podía correr. No reaccionaba ante lo que estaba sucediendo.
Cuando me empujó a la pared y prácticamente sentía el cuchillo en mi estómago, alguien apareció; él lo vio y huyó. Traté de golpearlo para que se cayera de su bicicleta,pero fue inútil, el golpe ni cosquillas le hizo debido a su tamaño y fuerza. Me quede parada, temblando, tratando de asimilar lo que había pasado. Comencé a llorar.
“¿Trató de robarla?”, me preguntó el viejito que gracias a Dios había aparecido. No pude contestar, así llorando y temblando caminé a mi casa. Como pude le hablé a mi tio y a mi mamá y espere a que llegaran. Las calles seguían solas. Me encerré en mi casa a esperar. A las 7:30 ya iba rumbo a la delegación de Santa Cruz, en Guadalupe, a poner mi denuncia.
La siguiente humillación fue igual o peor. “¿Por qué vino hasta ahorita si eso paso antes de las 7 de la mañana’?”, “Está delegación no le corresponde”, “Ahorita ya no podemos hacer nada, ¿dónde lo pescamos? Si ya paso mucho tiempo y dice usted que anda en una bicicleta”…fueron algunas de las palabras que escuché de la boca de los “uniformados”.
Ni siquiera tomaron mi nombre, me preguntaron por dónde había sido el ataque y no se tomaron la molestia de anotar. “esta delegación no le corresponde”, volvieron a decir, pero jamás se pusieron en contacto con la otra delegación para pasar el caso. Tuve que soportar y seguía oyendo esas incoherencias, observando cómo les valía madre el hecho de que iba inconsolable y estaba sacando toda mis fuerzas para responder sus absurdas preguntas.
Lo último que soporté  fue cómo la única mujer policía que estaba ahí, arrancaba un pedazo de papel,anotaba unos números de teléfonos y nos decía a mi mamá  y a mi. “Si le vuelve a pasar esto o se lo vuelve a topar, márquenos”  y nos dio el pedazo de papel.
Mi mamá siguió  alegando con ellos. Lo único que queríamos era que quedara un antecedente para que otras mujeres no pasen por lo mismo. Al parecer, y por lo que me di cuenta, a ellos les valió. “No crean que vinimos aquí  porque confiamos en ustedes”, les dijo mi mamá, “queremos que estén enterados de lo que pasó y que avisen para que no le pase a otra muchacha lo que le paso a mi hija”, continuó diciendo, mientras el policía más joven de los cuatro que estaban ahí, se reía con prepotencia.
Salimos de la delegación corroborando lo que siempre dicen: es una pérdida de tiempo ir a denunciar. Tal vez si hubiera llegado con la ropa desgarrada, llena de sangre y completamente ultrajada, hubiera sido diferente, pero ¿realmente las mujeres y los hombres tenemos que esperar a que algo más grave nos pase para que nos apoyen?
Si hubiera sido un familiar de ellos, otra sería la historia, creo que hasta hubieran tomado la justicia por su propia mano. Pero no, yo era una desconocida que sólo había tardado una hora en ir a avisar que estuve a punto de ser violada.
Vivo atemorizada, ni siquiera puedo salir sola de mi casa por temor a encontrármelo, ya que sabe donde vivo. Si alguien en la calle se me queda viendo, me da pánico y siento que en cualquier momento tratará de atacarme. Ahora, además de cargar con mi celular y mis llaves, no salgo sin el gas pimienta. Me siento diferente. Perdí el valor, mi fuerza y la confianza en mí. Es como si estuviera perdida, trató de demostrar que sigo siendo la misma de siempre, pero algo dentro de mí sabe que cambié completamente.

Después de esa experiencia, busqué asesoría, ya que desconozco todo lo que tenga que ver con policías y demás. Me dijeron que los policías sólo te pueden “ayudar” cuando la agresión se está llevando a cabo, después no. Sin embargo, también me aseguraron que es su responsabilidad asesorar a la víctima para canalizarla al lugar dónde ir a poner la denuncia. Ellos no lo hicieron, pero mi denuncia ya está hecha ante el Ministerio Público, del cual tengo muy malas referencias, pero mi parte como ciudadana está echa. Sólo espero que ellos hagan las suya.

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¿Crees que soy sexy?

Publicado en ARTÍCULOS por Irene Torres en Enero 12, 2010

Por Irene Torres

Hace algún tiempo, cuando cursábamos Primaria, Kinder o Secundaria, siempre existía aquel chavo o chava que usaba lentes y se vestía algo “pasado de moda”; en pocas palabras, el nerd del salón y por ende, el patito feo de la clase.

Y si ese patito feo traía consigo un libro (que no fuera de la escuela), ¡uy!, el acoso era peor; tener un libro repleto de letras y cero monitos estaba “out”.

Pero como todos evolucionamos, está de más decir que aquéllos a quienes tachábamos de nerds, hoy los vemos con otros ojos.

Si bien el hábito de la lectura ha sido considerado propiedad de intelectuales y aburridos, no necesariamente es así. Quizás muchos siguen pensando eso, pero sin darnos cuenta, el leer cambia la manera en que nos perciben los demás.

Sarah Utter en sus diseños lo dijo: “Leer es sexy” (foto), pero ¿será esto completamente verdad? ¿Leer es sexy?

“Es totalmente sexy, al menos para mí, ya que muchas veces una persona cautiva por su inteligencia. Un claro ejemplo es Diego Rivera, aquel gigante al que llamaban el ’sapo’  (obviamente por su fealdad); a pesar de eso las mujeres lo buscaban por su inteligencia y su variedad de temas a la hora de entablar un conversación, este hombre era apasionado por la lectura y la cultura de los pueblos mexicanos”, opinó Thelma Carolina García Vera, de 17 años y estudiante de la Facultad de Ciencias Políticas y Administración Pública.

Según la Real Academia de la Lengua, “sexy” significa tener atractivo físico y sexual. Entonces, leer sería tener atractivo físico sexual, ¿qué tan aterrizado es esta definición?

Si la ponemos desde la perspectiva de Miguel Angel Ortega, ingeniero mecánico de 32 años, la definición sería más que correcta: “Si usa lentes que le dan un toque de intelectual, con cabellera rizada, minifalda a cuadros, sandalias, blusa un poco escotada, esbelta y un libro cualquiera, sí, se vería muy sexy la mujer”, respondió él.

Por el contrario, Sergio Hernández Guillén piensa muuuy diferente: “Eso de sexy es una bufonada de ustedes (LA ROCKA), para mí es todo lo contrario”.

La realidad es que en gustos rompemos géneros. Hay quienes al momento de elegir pareja se deciden tomando como base factores como las preferencias literarias del prospecto(a), esto podría tomarse como superficial pero, ¿quiénes somos para juzgar?

“Misteriosamente, aun antes de que estuviera en el ámbito literario, la gente con la que me he relacionado en mayor medida han sido los lectores. Mis experiencias amorosas fueron exclusivamente literarias, incluso, la última chica de la que me enamoré fue por un libro. Creo que el hecho de que una persona sea lectora habla de sí misma”, confesó Isaac López Reyna.

Hay una frase que dice: “Somos lo que comemos”, y en lectura no es muy diferente: “Somos lo que leemos” (como lo acuñó alguna vez Maryanne Wolf), por eso no está de más preguntarnos: ¿considerarían los hombres sexy a una mujer que lee revistas amarillistas o de chismes?, o ¿considerarían las mujeres sexy a un hombre que lee el Libro Vaquero o cómics?

“Para nada, creo que alguien que lee libros refleja mucho su personalidad y su educación. Aunque no necesariamente significa que alguien que lee es culto (conozco gente que lee y parece que lee puras revistas basura TV Notas por su forma de ser) ya que tiene que ver en cómo aplicas lo que lees a tu vida cotidiana, la importancia que le des al texto que lees y cómo puede ayudarte a cambiar las cosas que están mal en tu vida o cómo puede ayudarte a mejorar como persona. Considerar a alguien sexy por leer se me hace absurdo”, indicó Samantha Tapia, ingeniera en sistemas de 27 años.

“Depende de sus medidas”, replicó José Arturo Velázquez Córdova, de 32 años, licenciado en educación primaria.

Lo cierto es que, aunque para algunos ver a alguien leyendo representa el erotismo convertido en realidad y para otros sólo la intelectualidad en su máximo esplendor, los libros (de cualquier género y en cualquier formato) abren la puerta a muchas posibilidades de percepción. “Un país cuyos habitantes no leen o leen escaso, es más vulnerable al engaño”, como dijo el periodista español Fermín Bocos.

Los “entrevistados” en esta nota son lectores de LA ROCKA que participaron en la trivia para ganar libros gratis en la edición impresa de diciembre (segunda quincena).

Para ganar, debían contestar algunas preguntas, entre ellas: “¿Consideras que leer es sexy, o todo lo contrario?”.

  • “Ni sexy ni feo, simplemente es y ya está. Un libro lo lee tanto la tía más buena hasta el hombre más feo, aunado al caso de que se lee para aprender, no para verte más sexy, aunque eso dependería del punto de vista de las personas”.- Fernando de Jesús Gómez López, de 19 años.
  • “Por lo menos si no es guapo sabes que es algo culto”.- Ruth Nallely Guzmán Carreón, de 23 años.
  • “Físicamente, una persona no es sexy si lee, sin embargo, la sensualidad que conlleva a sentir atracción por una persona que tiene conversación y que más que platicar contigo sobre tal o cual tema, te puede ayudar a imaginar, desarrollar y hasta inventar vertientes distintas, es lo que le da sensualidad a las personas. El hecho de que sepas que no sólo podrás tener un rato de seducción o buen sexo, sino que podrás ir pasando de un tema a otro sin dificultades y enriqueciendo tus propias opiniones, eso es lo que le da sensualidad a una persona. La inspiración me llega porque acabo de comenzar una relación… y un punto básico para la atracción fue ése”.- Yrma Hernández Corona.
  • “Es muy sensual ver a una chica que se ve seria y misteriosa con su libro, aparte no te cansarías de hablar con ella”.- Óscar Arturo De León, de 20 años.
  • “Sí, porque tiene más herramientas para convencer al sexo opuesto, porque puede mostrarle mundos ajenos, del pasado, del futuro, ficción y no sólo platicar de lo cotidiano”.- Federico González Tamez, de 50 años.
  • “Creo que alguien que lee libros, de verdad los lee, y libros poco comunes o que no son best-sellers, es muy sexy, ya que revela que es intelectual, atributo que a mí me atrae mucho en una persona”.- Oralia Torres, de 18 años.
  • “No es sexy. Es inteligente, puesto que algunas personas que se consideran sexys se dedican un poco más a ser materialistas. Tomo como ejemplo la pelicula de La bella y la bestia de Disney. A Bella le gustaba leer y soñar, y soñaba porque leía… No era sexy, era inteligente, decidida, prudente, sensata… A Gastón le gustaba la cacería… era sexy, más cuando vio un libro que poseía Bella dijo: ‘Qué aburrido, ¡no está ilustrado!”.- Mildred Aidé Yáñez Belmares, 20 años.

Artículo publicado en LaRocka.Info

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Escritor en vías de convertirse en ‘tecno-hombre’

Publicado en ENTREVISTAS, PUBLICACIONES por Irene Torres en Enero 7, 2010
A sus 27 años, Óscar David López no sólo puede presumir que ha ganado todos los premios de literatura de su colonia, como leí en alguna ocasión en uno de sus espacios personales, sino también puede alardear de que recibe premios nacionales como regalos de cumpleaños.
El pasado 15 de marzo, David llegó a un año más de vida y a la par de esta fecha se dio a conocer el resultado del Premio Nacional de Poesía Joven Francisco Cervantes Vidal 2008–2009, otorgándole a Roma (la obra de López) el primer lugar, haciéndolo acreedor de 50 mil pesos y la publicación de su trabajo en Fondo Editorial Tierra Adentro.
Platicamos vía correo electrónico con Óscar, ya que el tiempo no nos rinde lo mismo que antes y no pudimos coincidir para realizar la entrevista en persona. Enseguida, el poeta nos platica cosas interesantes, como eso de que se quiere convertir en un “tecno-hombre”.
La pregunta obligatoria y principal, ¿qué harás con tus 50 mil pesos?
Desde hace casi diez años me diagnosticaron una CUCI (Colitis Ulcerosa Crónica Inespecífica), la cual padecen 7.3 personas de cada 100 mil, así que he consumido muchísimos tipos de medicamentos, he pasado largas temporadas hospitalizado, he padecido desnutrición, etc. La mesalazina es una droga (o sea, una tecnología) que se me medicó desde el inicio, actualmente tomo tres dosis diarias, de 3-3-2 grageas de 500 mg. Dicho esto, pasé de ser un bio-humano a un tecno-humano, a causa de la tecnología que me mantiene vivo.
“Ahora, no me gastaré el dinero en mesalazina. Tengo el proyecto de dejar de ser por un par de meses un bio-hombre, el cual produce su testosterona, para convertirme en un tecno-hombre, gracias a la aplicación de testosterona en gel. Este cuestionamiento lo realizó Beatriz Preciado en su ensayo-corporal y documentado en “Testo yonqui”. La idea de volverme un tecno-hombre, además de un tecno-humano, es continuar el cuestionamiento sobre el género masculino como unidad dentro de la humanidad y no como un símil de ésta. Además, creo que me vendría bien ser un hombre travestido de hombre. Uno más hombre que nunca”.
¿Cómo te sientes con este reconocimiento?
Absolutamente reafirmado. Alejandra Pizarnik decía que a ningún premio podía llamársele así si no tenía un apoyo económico. Yo pienso igual. El “Francisco Cervantes” me ayuda a continuar las búsquedas alternativas de la literaria, mismas que al final me llevan o desde el principio vienen de la literatura. En este momento, no es suficiente leer y escribir para ser escritor. Desconfío de los escritores que hacen eso (y, vaya, mucho más de los que no lo hacen).
“Creo que para aprehender el ritmo del universo, hay que integrarse a él; así que siempre he confiado en la transdisciplina, hacer más de lo que el propio oficio exige: por eso la música, la serigrafía, la fotografía, el cabaret, la edición, el reciclaje, la enseñanza, la promotoría, el estudio-conocimiento de la química, la física y la anatomía, así como quizá el uso adecuado de unos tacones de aguja. El escritor es un travesti de tiempo completo, porque entonces no podría imitar, fingir, deletrear el mundo. Como dice Fangoria: más es más”.
¿Qué nos puedes decir acerca de ‘Roma’?
Considero que Roma es mi libro más personal y el más desprendido de mí mismo, en el que menos me puedo reconocer. Como es un libro de poesía, el tema central es el lenguaje y su enredadera. Tiene varios registros y tonos que me obligan a afirmar que es un libro sobre el amor / desamor desde el enamorado mismo.
“Además, está construido bajo una suerte de novela sobre la conducta amorosa de los soldados que están lejos del hogar femenino y que (des)encuentran des / amor entre ellos. Lo que más me sorprende de este libro es que nunca me propuse escribirlo. Una noche estaba limpiando carpetas y me di cuenta que ahí estaba. Gerardo Deniz escribió en un poema que: ‘Cualquier camino lleva a Roma / y el concepto de Roma es muy extenso’. Y yo espero que así sea”.
¿Qué diferencia vemos entre el Óscar que ganó Le Prix de la Jeune Littérature latino-américaine 2005 y el Óscar con un nuevo reconocimiento en su carrera literaria?
Creo que el Óscar David francés está aún allá, escribiendo una novela imposible sobre Morrissey y el suicidio. Y el Óscar David del “Francisco Cervantes” está en una zona de creación muy flexible, más cómodo en espacio y tiempo, con proyectos definidos. Lo que sí es que somos como siameses celosos, el uno queriendo la vida del otro.
Con esto de la crisis que está de moda, ¿cómo ves el panorama de la literatura joven en el país?
Creo que la imaginación no está en crisis. Lo que vuelve monótono el panorama es que las editoriales institucionales y / o comerciales no cuenten con diversidad en sus colecciones. Sin embargo, en este momento histórico no hace falta darse a conocer por medio de una de esas ramas editoriales. Desde siempre han estado las editoriales independientes y ahora los blogs, dos terrenos que yo he explotado y que me han funcionado.
“Lo de ‘literatura joven’ nunca lo he entendido, los dos premios recientes que he ganado llevan ese adjetivo; quizá se deba a que últimamente hay más premios y becas, y se le ha hecho énfasis a la producción de los menores de 35. Por mi parte, tengo diez años en este oficio y lo único que me haría dejarlo sería que ya no tuviera qué decir”.
¿Qué hay actualmente en la mente de Óscar David?, ¿en qué trabajas?
Ahora mismo estoy por finalizar un libro llamado Bondage, que saldrá en una editorial independiente de Toluca, llamada Apuntes de Lobotomía, la cual lanzará una colección con nueve libros-objeto que, al reunirlos todos, formarán un pabellón de una clínica psiquiátrica. Me siento fascinado, porque compartiré el pabellón con autores que admiro. Los otros poetas son Arturo Carrera, José Kozer, Roberto Echavarren, Lola Arias, Ángel Ortuño, Claudio Daniel y Rogelio Saunders. Bondage es un libro de poesía, transcurre en la cabeza de un amante durante la noche previa a revelar (a su amante) que padece hepatitis. Además, continúo con la escritura de dos novelas que espero concluir pronto.
Cambiando un poco de tema, ¿qué onda con The Gangbang Show?, ¿cómo vas?
Actualmente estamos por iniciar nuevos ensayos crear nuevas piezas y otro montaje del espectáculo. No sabemos si continuaremos con ese concepto, pero lo que sí estamos seguros es que habrá más.
SOBRE ÉL
Óscar David López (Monterrey, 1982). Poeta y narrador. Ha publicado su primera novela en edición bilingüe Nostalgia del Lodo / La Nostalgie de la boue (MEET/Conarte).
Becario de Maison des Écrivains Étrangers et des Traducteurs de Saint Nazaire, France (2006), Centro de Escritores de Nuevo León (2005).
Mención honorífica del Premio Regional de Poesía Carmen Alardín 2007.
Prix de la Jeune Littérature latino-américaine 2005-2006, MEET, Saint Nazaire, France Premio Poesía Nicolaíta (2004) y Cuento Nicolaíta (2003).
Premio Poesía Por Amor a Monterrey (2003).
Premio de Literatura Joven Universitaria (2002 y 2001); Premio Homenaje a Pedro Infante (1999).
Fue director de Himen, hoja de literatura erótica; director y editor del proyecto editorial Harakiri Plaquettes; coordinador del proyecto de difusión cultural y motivación a la lectura Reynosa-López Producciones; y del comité organizador de Voces Convergentes en la Silla (2005) y (2006).
Forma parte de The Gangbang Show, un proyecto transdisciplinario de estimulación poética, visual y sonora. El colectivo está formado por él, encargado de las vocales y los poemas, y de la banda RZKXPX [raizkrixpix], creadores del conjunto visual y sonoro. Se puede descargar gratuito en http://www.myspace.com/elreydelgangbang.
Por Irene Torres López
Entrevista publicada en www.larocka.info
Marzo 09

12 de diciembre

Publicado en IN WHITE, METÁFORAS, MI MENTE CURSI por Irene Torres en Diciembre 14, 2009

Desde hace 21 años, mi abuela celebra en su casa el Día de la Virgen de Guadalupe. Diariamente y puntual, ella reza el rosario incada frente a su Virgen a partir de las 7 de la mañana.

Su fervor y fe son tan sorprendentes como el hecho de que, a lo que hemos observado, esas súplicas, plegarias y rezos, sí han sido escuchadas.

Yo no puedo jactarme de ser tan fiel católica como mi abuela;  como muchos de mi generación, no creo en la iglesia, ni todo lo que la conforma, ni en el hecho de rezarle a una figura de yeso para sentirme en paz.

Mi fe es interior, pero aún así, es fruto del ejemplo que mi abuela ha inculcado en nosotros.

Consejos para ahorrar agua

Publicado en BLOGÓSFERA, PUBLICACIONES por Irene Torres en Diciembre 8, 2009

Evita una catástrofe desde tu casa

Catorce consejos:

1.- Instala regaderas eléctricas que calientan el agua desde el momento en que se abre la llave.

2.- Encera el auto con regularidad para que el polvo no se pegue con facilidad y pueda retirarse sólo con un trapo húmedo.

3.- Cambia el depósito del excusado por uno de menor capacidad o llena con agua una o dos botellas de refresco de 2 L. y colócalas dentro del depósito.

4.- Sustituye los tinacos de asbesto por plástico y las tuberías de cobre por tubos PVC.

5.- Lava con jabón en vez de detergente, y que éste es altamente contaminante.

6.- Lávate los dientes con 1/2 vaso de agua para enjuagar  y 1/2 para enjuagar el cepillo. Ahorrarás 60 L. al día.

7.- En la regadera cierra la llave durante la enjabonada y rasúrate al concluir el baño. Ahorrarás 80 L. al día.

9.- Asegúrate de que no haya goteo o fugas en las llaves; 10 gotas por minuto equivalen a un desperdicio de 2 mil litros al año.

10.- No arrojes ácidos, aceites o solventes al drenaje o excusado porque contaminan.

11.- No utilices mangueras para lavar el patio y la banqueta.

12.- Riega las plantas por la noche, con el fin de evitar que el agua se evapore a causa del calor.

13.- Instala ahorradores de agua, los cuales economizan hasta el 60% del líquido.

14.- Almacena en una tina el agua que cae de la regadera para reutilizarla en el lavado de ropa,  por ejemplo.

Reportaje  en la revista Conozca más

ENCUESTA NACIONAL DE ADICCIONES 2008

Publicado en ARTÍCULOS, BLOGÓSFERA, ENCUESTAS por Irene Torres en Diciembre 7, 2009


Consejo Nacional contra las Adicciones


En el ámbito nacional en la población de entre 12 y 65 años se encontró que 35.6%, cerca de 27 millones de mexicanos, había probado alguna vez en su vida el cigarrillo.

El 48.8% de los hombres y 23.4% de las mujeres respondieron haber probado el cigarrillo. Cuando se compara por grupo de edad, 14.9% de los adolescentes y 40.2% de los adultos respondieron haber probado el cigarrillo alguna vez en su vida.

Los resultados de esta encuesta, consistentes con los estudios que se hacen en poblaciones especiales, indican que el consumo de drogas ilegales y médicas en la población rural y urbana de entre 12 y 65 años de edad ha aumentado de un 5% observado en 2002 a un 5.7% en este periodo.

Las drogas ilegales (mariguana, cocaína y sus derivados, heroína, metanfetaminas, alucinógenos, inhalables y otras drogas) aumentaron de 4.6 a 5.2%; el consumo de drogas médicas con potencial adictivo, usadas fuera de prescripción, mantuvieron los niveles observados en 2002.

La mariguana y la cocaína son las sustancias preferidas por la población. El consumo de la primera aumentó de 3.5 a 4.2%; el aumento en el consumo de la segunda fue mayor: pasó de 1.2% en 2002 a 2.4% en 2008, es decir, que se duplicó entre ambas mediciones.

La población mexicana no bebe diario o casi diario: 8 de cada 1 000 personas informaron consumir todos los días, en una proporción de 7.5 hombres por cada mujer. Este tipo de consumo aumenta con la edad; por ejemplo, es 3.4 veces más frecuente en hombres mayores de 50 años que en aquellos que tienen entre 18 y 29.

La cerveza es la bebida de preferencia de la población mexicana. Le siguen los destilados y, en una proporción significativamente menor, el vino de mesa y las bebidas preparadas. El pulque es consumido 61 62 encuesta nacional de adicciones 2008 por una proporción menor de la población, pero su consumo prevalece.

El orden de preferencia por tipo de bebida es similar entre hombres y mujeres. La mayor diferencia entre sexos se observa en el consumo de aguardiente y de alcohol de 96°: 8.5 hombres los consumen por cada mujer que lo hace.

Documento en www.consulta.com.mx Imágen de http://nuttre.files.wordpress.com