Mi madre


Hace poco mi madre me dijo: “es que a veces te veo tan inteligente que me siento poca cosa a tu lado”. No supe qué decir, qué responder o cómo tomarlo. Mi madre piensa que por tener estudios soy más inteligente que ella. ¿Cómo hacerle ver lo equivocada que está?

¿Inteligente yo, que tuve una madre como ella que me dio todo y me puso la mayoría de las cosas en bandeja de plata? Ella me pagó la universidad, ella sola, aún cuando salía de un doloroso divorció sacó todas las fuerzas para apoyarme a mí. ¿Inteligente yo? No, inteligente ella que sin estudios profesionales me dejó el camino pavimentado para que yo no batallara. Ella terminó de pagar su casa a los 38 años de edad; trabajó durante décadas en una fábrica de costura. Yo tengo 30 años, una maestría y trabajo en una oficina y sigo sin poder comprar una casa. ¿Y aún así cree que soy más inteligente que ella?

Mi mamá tenía 17 años cuando me tuvo. Fui un maravilloso error en su vida; era joven, inexperta y tenía mucho miedo, pero usó eso como motor y trabajó, trabajó y trabajó. Y me educó con responsabilidad, valores y compromiso social. A mis 30 años ni siquiera estoy segura de que sería buena madre, pero teniéndola a ella sé que aprendería.

Mi madre cree que soy inteligente, pero es porque yo he aprendido de alguien más inteligente: de ella.

Erizado


Le parecía la mujer más sexy del mundo. Todas las noches a las 9pm la llamaba para confirmarlo. Su voz lo erizaba hasta explotar. Los 150 pesos que pagaba por 15 minutos de placer oral valieron la pena durante 254 días consecutivos, hasta que durante el día 255, en la fila de un OXXO de la Ciudad se encontró con una mujer cuya voz lo erizó y… ¡Zas! Terminó en el Alamey por realizar actos inmorales en la vía pública.

No pregunten por qué soñé eso.