En el 2009, Año Internacional de la Astronomía, LA ROCKA no podía quedarse sin entrevistar a un astronauta mexicano.

Bueno… para mayor exactitud, entrevistamos al ‘único’ astronauta mexicano.

Rodolfo Neri Vela pasó a la historia al viajar al espacio en 1985 para realizar experimentos y colocar en órbita al satélite Morelos II.

Ahora acepta charlar con LA ROCKA por e-mail para contar sus impresiones de aquel momento histórico, su opinión sobre el desarrollo científico en nuestro país y, de paso, resaltar el misterio del sexo espacial.


Han pasado casi 24 años desde aquella hazaña.

Tanto el mundo como el país han cambiado; poco, pero han avanzado. Y es tiempo que todavía no llega otro mexicano para repetir la experiencia que este hombre, de actualmente  57 años, vivió en aquel noviembre de 1985.

Mientras el país vivía el sexenio de Miguel de la Madrid y se recuperaba de uno de los peores desastres naturales (el terremoto de la Ciudad de México), el nombre de Rodolfo Neri Vela quedaba grabado para siempre en nuestra historia, al convertirse en el primer astronauta mexicano –y segundo latinoamericano– en volar al espacio para colocar en órbita el satélite Morelos II, a bordo del transbordador Atlantis.

Del 26 de noviembre al 3 de diciembre de 1985, Neri Vela tripuló el transbordador espacial durante la misión STS-61-B, experiencia que despertó en él grandes sueños que hoy persisten.

El primero: que México tenga su propia Agencia Espacial que coordine, impulse y fomente todo lo relacionado con la investigación, exploración y utilización del espacio exterior como patrimonio de la nación.

El astronauta explica que México es tercermundista debido, entre otras cosas, a que el gobierno no ha invertido en áreas como ciencia y tecnología.

Y las pruebas están a la vista: el 26 abril del 2006, el pleno de la Cámara de Diputados aprobó la iniciativa de proyecto de “Decreto que expide la Ley para crear la Agencia Espacial Mexicana (AEXA)”.

Neri Vela planteó que se construyera a partir de la reducción en el presupuesto de los partidos políticos. A dos años de la aprobación del proyecto, éste continúa detenido, desde luego, por falta de recursos.

“Es necesario que se invierta mucho más en apoyo de la educación, en todos sus niveles, hasta la ciencia y el desarrollo de tecnología. Se requieren muchas reformas en el país, incluyendo la reducción de gastos de los partidos políticos”, explicó.

¿Qué nos hace falta para fomentar la divulgación científica?
Hace falta crear una cultura de amor al conocimiento. Desgraciadamente, tenemos una crisis de valores en todo el país. La gente paga lo que sea por escuchar a un cantante, ver un partido de futbol, ir al cine, etcétera. El entretenimiento frívolo lo pagan gustosos, pero cuando un conferencista les pide alguna cantidad irrisoria de honorarios, ya sea a una universidad privada, asociación o empresa, dicen que son pobres y que no es posible. Mientras el conocimiento no sea valorado en su justa dimensión, la divulgación científica tendrá poca cobertura, y sólo tendrán conferencistas sobre política y economía.

Usted fue profesor universitario durante muchos años (recién se jubiló). ¿Cómo observa a la juventud actual?, ¿están interesados realmente en la ciencia?, ¿existen candidatos que podrían convertirse en el segundo o tercer astronauta mexicano?
Veo a una juventud llena de entusiasmo, sueños y energía, como todas las generaciones jóvenes. Sí les interesa el conocimiento, pero los adultos deben ponerlo a su alcance para que la crisis de valores disminuya. Aún no hay candidatos para futuros astronautas mexicanos. ¡Ojalá me toque ayudar a  seleccionar a uno más adelante!

¿Qué le falta a nuestras universidades para estar a la vanguardia de la ciencia?
A nuestras universidades les faltan muchas reformas, especialmente a las públicas, pero hablar de eso es tabú. También se requiere más orden y transparencia (cero aviadores y reliquias eméritas) en todos los sectores del gobierno. Hay que fomentar mucho el civismo.


Rodolfo Neri Vela

Originario de Chilpancingo de los Bravo, Guerrero, el exprofesor de la UNAM pudo pero no quiso alimentar la famosa “fuga de cerebros” que sufre México.

Él optó por trabajar y seguir radicando en su país de origen, a diferencia de los que emigran para obtener “mejores propuestas” y seguir siendo reconocidos internacionalmente.

Neri Vela, luego de  su viaje espacial, prefirió regresar a su país con el simple objetivo de luchar por el futuro de México.

“Nunca me he arrepentido de vivir en México y hacer mi trabajo de profesor, astronauta y divulgador científico, motivando principalmente a toda la juventud a superarse.

“Me gusta mucho impartir conferencias sobre la exploración del espacio en escuelas y universidades. Además, siempre he recibido mucho cariño de la gente, por toda la República, de modo que estoy muy a gusto en México, a pesar de todos los problemas que conocemos.

“Me considero un ser privilegiado, en el sentido de que pude representar a mi patria por primera vez en el espacio. Pero fuera de eso, soy una persona normal, que no ambiciona demasiado, sino sólo lo suficiente para vivir bien, viajar un poco y convivir con mi familia y mis amigos”.

Satélites de comunicacionesEstaciones espaciales habitadas, El universo del hombre y su sistema solar y Vuelta al mundo en noventa minutos son algunas de las publicaciones del astronauta, que a sus 57 años de edad dice que “ya estoy muy viejito para volver a viajar en el espacio”, pero no pierde la esperanza de volver.

Si volviera a viajar en el espacio, ¿qué se llevaría?
Me llevaría unos chilaquiles deshidratados (allá les echo agua), huevos con machaca para desayunar y a mi pareja, para no pasarla tan solito (es broma). Siempre he soñado, con respeto a todos los lectores, en cómo sería hacer el amor flotando en la ingravidez del espacio y dando maromas. Se los dejo de tarea.

Últimamente los viajes a  la Luna se han comercializado al grado de que no se necesita ser astronauta para conocerla. ¿Realmente es tan fácil decir: ‘tengo estos millones, llévame a la luna’?
En la actualidad nadie viaja a la Luna. Desde 1973 todos los viajes espaciales son en órbita alrededor de la Tierra: vueltas y vueltas hasta que llega el día de regresar. Algunos turistas millonarios han hecho uno de estos viajes, a través de un contrato con los rusos, y cada uno pagó en promedio unos 30 millones de dólares. La NASA nunca ha llevado turistas.
En 2010 es muy probable que comiencen a operar los vuelos turísticos ‘baratos’, al alcance de quien pueda gastarse en un día 200 mil dólares; estos vuelos despegarán desde Nuevo México y sólo consistirán en una sola vuelta alrededor de la Tierra. A mí no me alcanza.

Le han de haber hecho esta pregunta mil veces, pero ¿qué se siente estar en el espacio?
La sensación de flotar en el espacio es a todo dar. Al principio hay descontrol, pataleos y mareos. Pero después de un día, uno se acostumbra y comienza lo divertido, ya que en cualquier posición se puede comer, dormir, etcétera, incluyendo de cabeza.

Por Irene Torres López

Publicado el 9 de junio del 2009 en http://www.larocka.info


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