Una pesadilla que me atacó en julio. Terapia psicológica, paranoia, temor, estrés..y muchas consecuencias más resultaron de aquella mañana, pero hoy puedo compartirlo públicamente, ya que sólo se había publicado como “anónimo”. Ese tipo de experiencias nunca se olvida, al menos yo no he podido hacerlo, como tampoco he podido olvidar la cara del responsable, que por desgracia sigue libre.

Son las 4 de la mañana y no puedo dormir. Siempre he batallado para conciliar el sueño, pero esta vez es diferente; veo su rostro dentro de mi cabeza, el pánico me inunda y me paralizo. No puedo evitar llorar de miedo, coraje, humillación, impotencia… se me vienen tantas cosas a la cabeza, pero la que provoca terror en mí, es su imagen apuntándome con el cuchillo.
No puedo seguir en la habitación sola, el miedo me impide seguir en la cama, me hace sentir vulnerable y salgo de mi cuarto. Enciendo una luz, pienso en despertar a mis compañeras para que me hagan compañía, pero prefiero quedarme sentada en la sala, sabiendo que ellas están en el cuarto de a lado.
Me vuelven a dar ganas de llorar y aunque quiera evitarlo, las lágrimas brotan por sí solas. El dolor de cabeza aparece a la par con mis lágrimas y la pregunta “¿por qué a mí?” ronda mi mente sin cesar.
Si me hubiera ocurrido una de tantas veces que ando de antro y de madrugada con mis amigas, o en alguna de aquellas ocasiones en que llego muy noche a mi casa por cuestiones de trabajo, creo que mi pensamiento sería: ”ok, fue mi culpa, ando sola en la noche”, pero no fue así.
He escuchado infinidad de palabras de consuelo, pero ninguna me hace sentir mejor. Me sigo sintiendo acorralada y con el cuchillo frente a mi; continúo viendo su rostro, sus ojos, y las asquerosas palabras que me decía siguen retumbando en mi cabeza. Aunque quiero sacar la fortaleza que según yo me describe, es difícil y me desmorono.
“Lo bueno que no pasó a mayores”, dicen continuamente y se que es verdad, no logró abusar sexualmente de mi, pero el simple hecho de que lo intentó, de que me intimidó y congeló al grado de evitar que gritara y saliera corriendo, me hace sentir humillada, sucia, avergonzada e incluso, culpable.
Los “hubiera” aparecen. “Hubiera corrido”, “Hubiera gritado”, “hubiera cargado mi cámara para tomarle una foto y que lo pescaran más rápido”, “le hubiera quitado el cuchillo y amenazado con el”…”hubiera, hubiera, hubiera”, pero nada de eso hice. Me siento tonta e impotente.
Fue el 15 de junio cuando me habló por primera vez, ya que no se si me tenía checada desde antes. Paso a mi lado en su bicicleta; no lo tomé en cuenta hasta que derrepente ya estaba a mi lado diciéndome que me cuidara, “por que había un loco violador”, y que incluso, yo había pasado a lado de ese “violador”. No capté enseguida lo que me decía.
Ingenuamente le di las gracias por advertirme. Comenzó a hacerme cuestionamientos sexuales; ahí me dio mala espina y para mi buena fortuna, venia mi camión y termino la conversación. No le tomé importancia, creí que era un personaje más del mundo bizarro en el que a veces vivo.
A la mañana siguiente, todo era normal en mi rutina, salí de la casa a la misma hora. Me regresé  por que se me había olvidado el lonche y en eso él ya me había alcanzado: “¿Ahora cambiaste de rumbo?” me dijo, al pensar que tomaría el camión en otro lugar. “Sí”, le contesté y espere a que se fuera para entrar a mi casa y que el no viera en dónde entraría. Hice tiempo y luego de unos minutos, salí; él ya estaba esperándome en la esquina y vio de dónde salí; lo ignoré y continué mi camino. Dentro de algunos pasos el me alcanzó e incluso, extendió su mano para saludarme. Yo dudé y sólo hice una mueca.
Hubo minutos de silencio….“¿Eres virgen?”, fue una de las preguntas que escuché, mientras trataba de alejarme de él. Me comporté como si no me intimidara y seguí caminando. La cuadra se me hacia de kilómetros, ansiaba llegar a la parada del camión, pero antes de llegar, en algún momento, él ya había sacado un cuchillo y me estaba apuntando con el.
Mostré indiferencia y seguí caminando. La calles estaba sola, poco a poco, comencé  a sentir pánico. “Si no te detienes y te quitas la ropa, te lo encajo”, escuché. Yo seguí caminando. “¿Crees que no te lo encajo?, soy carnicero”, me decía.
“Enseñame y te dejo en paz”. Así continúo, yo tratando de evadirlo y el siguiéndome con el cuchillo, diciéndome pendejada y media, vulgaridades y obscenidades. Dos cuadras tuve que soportar eso. No podía gritar, no podía correr. No reaccionaba ante lo que estaba sucediendo.
Cuando me empujó a la pared y prácticamente sentía el cuchillo en mi estómago, alguien apareció; él lo vio y huyó. Traté de golpearlo para que se cayera de su bicicleta,pero fue inútil, el golpe ni cosquillas le hizo debido a su tamaño y fuerza. Me quede parada, temblando, tratando de asimilar lo que había pasado. Comencé a llorar.
“¿Trató de robarla?”, me preguntó el viejito que para fortuna mía había aparecido. No pude contestar, así llorando y temblando caminé a mi casa. Como pude le hablé a mi tio y a mi mamá y espere a que llegaran. Las calles seguían solas. Me encerré en mi casa a esperar. A las 7:30 ya iba rumbo a la delegación de Santa Cruz, en Guadalupe, a poner mi denuncia.
La siguiente humillación fue igual o peor. “¿Por qué vino hasta ahorita si eso paso antes de las 7 de la mañana’?”, “Está delegación no le corresponde”, “Ahorita ya no podemos hacer nada, ¿dónde lo pescamos? Si ya paso mucho tiempo y dice usted que anda en una bicicleta”…fueron algunas de las palabras que escuché de la boca de los “uniformados”.
Ni siquiera tomaron mi nombre, me preguntaron por dónde había sido el ataque y no se tomaron la molestia de anotar. “esta delegación no le corresponde”, volvieron a decir, pero jamás se pusieron en contacto con la otra delegación para pasar el caso. Tuve que soportar y seguía oyendo esas incoherencias, observando cómo les valía madre el hecho de que iba inconsolable y estaba sacando toda mis fuerzas para responder sus absurdas preguntas.
Lo último que soporté  fue cómo la única mujer policía que estaba ahí, arrancaba un pedazo de papel,anotaba unos números de teléfonos y nos decía a mi mamá  y a mi. “Si le vuelve a pasar esto o se lo vuelve a topar, márquenos”  y nos dio el pedazo de papel.
Mi mamá siguió  alegando con ellos. Lo único que queríamos era que quedara un antecedente para que otras mujeres no pasen por lo mismo. Al parecer, y por lo que me di cuenta, a ellos les valió. “No crean que vinimos aquí  porque confiamos en ustedes”, les dijo mi mamá, “queremos que estén enterados de lo que pasó y que avisen para que no le pase a otra muchacha lo que le paso a mi hija”, continuó diciendo, mientras el policía más joven de los cuatro que estaban ahí, se reía con prepotencia.
Salimos de la delegación corroborando lo que siempre dicen: es una pérdida de tiempo ir a denunciar. Tal vez si hubiera llegado con la ropa desgarrada, llena de sangre y completamente ultrajada, hubiera sido diferente, pero ¿realmente las mujeres y los hombres tenemos que esperar a que algo más grave nos pase para que nos apoyen?
Si hubiera sido un familiar de ellos, otra sería la historia, creo que hasta hubieran tomado la justicia por su propia mano. Pero no, yo era una desconocida que sólo había tardado una hora en ir a avisar que estuve a punto de ser violada.
Vivo atemorizada, ni siquiera puedo salir sola de mi casa por temor a encontrármelo, ya que sabe donde vivo. Si alguien en la calle se me queda viendo, me da pánico y siento que en cualquier momento tratará de atacarme. Ahora, además de cargar con mi celular y mis llaves, no salgo sin el gas pimienta. Me siento diferente. Perdí el valor, mi fuerza y la confianza en mí. Es como si estuviera perdida, trató de demostrar que sigo siendo la misma de siempre, pero algo dentro de mí sabe que cambié completamente.
Después de esa experiencia, busqué asesoría, ya que desconozco todo lo que tenga que ver con policías y demás. Me dijeron que los policías sólo te pueden “ayudar” cuando la agresión se está llevando a cabo, después no. Sin embargo, también me aseguraron que es su responsabilidad asesorar a la víctima para canalizarla al lugar dónde ir a poner la denuncia. Ellos no lo hicieron, pero mi denuncia ya está hecha ante el Ministerio Público, del cual tengo muy malas referencias, pero mi parte como ciudadana está echa. Sólo espero que ellos hagan las suya.

Anuncios

6 comentarios en “Crónica de un intento de abuso sexual

  1. Hola Irene, no se esto te haya pasado a ti o lo tomaste de alguna parte, pero creeme que te entiendo a mi me han pasado cosas similares nunca a tal grado como a ti, porque yo siempre cargo con mi gas pimienta, imaginate! si lo hubieras rociado cuando iba junto a ti, ahi queda! los spray los venden en valle oriente o en plaza fiesta, tambien he aplicado la de salir corriendo hacia la primer casa que vea y gritar en la puerta “Tiaaa!! abrameee!!! me quieren hacer algo!!! o el nombre de alguien “VickYYYY abreme!, ya que ellos (los atacantes) piensan que como en esa casa vive alguien conocido es mas factible que salga alguien a defender…

    Tambien voy con el cel en la mano para rapidamente hacer la llamada si alguien me va siguiendo y de ser necesario le digo a quien estoy llamando “esque estoy en tal calle y alguien me esta siguiendo” asi se alejan o tambien me meto a una tienda y les explico a quienes estan dentro encargados o lo que sea “me meti porque ese tipo me esta siguiendo”

    Hasta ahora afortunadamente no me ha pasado nada y espero que siempre sea asi…
    y espero que con estos consejos tampoco a ti

  2. Hola, pues de hecho cuando andaba de madrugada por la calle si tomaba precauciones, pero a unas cuántas cuadras de tu casa jamás imaginas que te vaya a suceder algo…. en lo particular el miedo me paralizó.

    Pero ahora, como dices, siempre cargo con el gas pimienta, nunca lo suelto de mi mano, ni siquiera cuando me subo al camión, me hace sentir un poco más segura….

    Pero son experiencias que uno atraviesa para cuidarse más, lo malo es que nunca se olvidan.

    Gracias por tu post, Saludos!

  3. Me indigna, me causa impotencia y sobre todo mucho temor ver que las leyes en México protegen en demasía a este tipo de sujetos: hace unos días fui víctima de un tipejo depravado en el Hotel Saint Regis de Reforma en la Cd. de México, llegue procedente de Puebla donde radico para solicitar informes respecto a los salones de eventos de este Hotel St. Regis siendo atendida por uno de sus gerentes de eventos el cual busco la manera de llevarme al Centro de Negocios lógico con engaños para toquetearme, tomándome de los glúteos apretándome mi área púbica y repegandome su pene; completamente asqueroso lo que hizo. sali despavorida sin que ninguna persona de este Hotel me atendiera y el personal de seguridad o gerencia no sé, pretendían llevarme a una oficina para arreglar la situación en lugar de pedir una patrulla para detener a este sujeto, obvio no sucedió tal detención sino la protección total a este tipo por parte del Hotel y luego de denunciarlo y de una serie de interrogatorios en la Fiscalía de delitos sexuales en la Procuraduría del DF en donde fue una odisea levantar mi acta, me citaron días después preguntándome si quería llegar a un acuerdo que por la sugerencia de la abogada que me atendió en esa fiscalía era económico; NO ES POSIBLE….. me dio una punzada en el estomago como es que todo lo que hice de denunciar, pasar con una médico, dos abogadas, una psicóloga y no se con cuantas personas más y contarles a una por una mi abuso, mi humillación se me sugiera que con dinero se podía arreglar. Que pasa? que sucede en México? seguimos siendo mercancía las mujeres, tenemos la P pintada para que los hombres y las autoridades de la Procuraduría piensen que se puede acceder a nuestros cuerpos a nuestra dignidad a nuestra integridad y luego solucionarlo “pagando el error” dando dinero? Donde quedo nuestra justicia, nuestros derechos, nuestra protección que se jactan nuestros gobernantes de decir que tenemos. El tipo lógico con derecho a ser escuchado y pobrecito a respetarle todas sus garantías y derechos, en su trabajo felizmente toqueteando seguramente y abusando de más mujeres y yo llena de rabia e impotencia, llena de inseguridad y frustración, llena de……de………me quedo trabada……..me lloran mis ojos, me arde la cara, me siento fatal……. y no…….no creo que las autoridades hagan su parte en los registros de vídeo que me mostraron en la fiscalía de delitos sexuales, no existe cámara de seguridad en el área donde fui atacada, curiosamente en todas las demás si, pero en esa no y por tanto el demostrar mi dicho, el ser escuchada mi voz, mi sentir queda en nada………..

    1. Diana, te entiendo perfectamente. Es increíble como los responsables se salen con la suya, el que me atacó sigue libre y quién sabe a cuántas chavas más les haya hecho lo mismo, o algo peor…
      Llora todo lo que puedas y no te guardes nada, es peor. Pero, para desgracia de ellos, de los hombres que abusan de su fuerza, es que nosotras como mujeres somos mucho más fuertes.
      Un abrazo solidario y no te dejes caer.

      1. Hola ,la verdad estas historias son muy tristes y muy desagradables tambien .Yo tambien fui victima de un intento de abuso .Pero si miras el lado positivo es ” QUE NO TE VIOLO “.
        NO CONSUMO SU ACTO DE PERVERSION EN TI ,AGRADECE A
        DIOS ,PORQUE APARECIO ESE VIEJITO QUE SEGURO LO HABRA PUESTO DIOS PARA QUE TU NO SUFRAS UN ABUSO .
        En mi caso ,a mi ,me salvo mi Madre ,justo llego a tiempo ( tenia 7 o 8 años ) .Te aliento que dejes este problema en las manos de DIOS y si hay cosas que te molestan como imagenes o ataques de panico .CONSULTA A UN PSICOLOGO O PSICOLOGA MEJOR EN TU CASO QUE ERES MUJER .DIOS TE BENDIGA

  4. Otra cosa no sientas culpa o no te cuestiones diciendo ,” porque no hise esto o aquello ” .La mayoria de las chicas abusadas o con intento de violacion suelen culparse por x motivos ,estamos hablando de una persona enferma con un gran desorden sexual , en este caso tu agresor .Que ojala lo hayan atrapado ,hasi ninguna chica mas sufra un intento o abuso .Ya sabes cualquier malestar o imagenes en tu mente ,hablalo con una psicologa de tu ciudad .Estos casos requieren de un tratamiento psicologico porque se ha abierto una herida que producio un trauma ,te deseo lo mejor y muchos exitos

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s