El crimen organizado está en boca de todos. No hay una sola persona que no haya sigo testigo de anécdotas en las que se incluye al narco. Lo que se cuenta, siempre son situaciones que le ocurrieron a terceros  o leyendas urbanas que con el pasar de los años se van transformando en realidad (al menos en la mente de algunos).

Ayer llegó a mis oídos una de esas historias, sólo que no era la típica frase de: “Un amigo me dijo que un amigo de una amiga de la amiga de su mamá…” (algo así ). No, la fuente era directa y eso quizá no es lo novedoso, porque allegados a mí han tenido esas malas experiencias; lo que a mí me pareció algo bizarro fue la historia de lo que sucedió.

Bien, empezaré por decir que lo que circula en los correos, no está tan malviajado. A “X” (así le pondré) le robaron su camioneta, una suburban, no de reciente modelo, tampoco vieja. “X” recibió un choque por alcance en una de las avenidas más congestionadas de la ciudad; desde luego, se bajó para verificar el daño del choque, algo que hacemos prácticamente todos. Mientras ella revisaba y  sin darse cuenta, una tercera persona subió a su camioneta y se la llevó. Así de simple.

En la camioneta llevaba la papelería original y su bolsa, la cual contenía tarjetas de crédito y más de 8 mil pesos en efectivo, ya que en el momento del robo, “X” se dirigía a hacer el pago de una TC. Hasta allí todo normal.

El detalle, es que su hijo, un hombre ya adulto, unos meses atrás manejaba un negocio de lavado de autos. Por azares del destino, seguido iban personas de la última letra del abecedario para que les lavaran las camionetas, las cuales, obviamente, no estaban llenas de tierra. Su hijo muchas veces le comentó que siempre estaban llenas de sangre.  De tan seguido que los “caballeros” llevaban sus camionetas, comenzaron a intercambiar palabras  y para no hacer el cuento largo, uno de ellos le dio su tarjeta, agregando: “Aquí están mis datos, cualquier cosa que se te forezca, háblame”.

No mucho después de eso, el hijo de “X” traspasó el negocio para evitarse problemas ajenos. Sin embargo conservó la tarjeta.

Cuando se enteró lo que le había sucedido a su mamá, éste le marcó y el “caballero” sí respondió.

Hijo: “Es que le robaron la camioneta a mi mamá”.

Caballero: “Cómo es”

Hijo: “Es una suburban café”.

Caballero: “Tienes que darme más datos porque tenemos muchas”.

Hijo: (le dio el número de placas, lo que venía en la camioneta y el lugar en dónde se la habían quitado).

Caballero: “Ah, sí, sí la tenemos”.

Los dos hombres se quedaron de ver. El “caballero” le regresó la camioneta, incluyendo toda la papelería, las tarjetas, credenciales y el dinero en efectivo que venía en el bolso de “X”.

Por si fuera poco, “caballero” le dio las siguientes recomendaciones al hijo de “X”.

“Dile a tu mamá que no cargue dinero en efectivo, que cargue copias de los papeles de la camioneta y no los originales. Que no use bolsas, que si quiere traer algo, que mejor use una cangürera, algo que esté pegado al cuerpo y que si la vuelven a chocar, que no se baje, porque así es como estamos trabajando”.

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Un comentario en “Historia bizarra del Narco

  1. hay mi mexico tan lindo y querido.

    poco a poco esas leyendas urbanas se vuelven realidad y ahora si le pasan a parientes o amigos y no al “amigo de un primo del vecino del cuñado del señor que vende tacos por mi casa”… y lo digo por experiencia propia es lamentable pero por lo menos a “x” le fue bien.

    me encanta como escribes.
    saludos.

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