Las pequeña caída de agua que se escucha no disminuye sus voces. Es un atarceder anaranjado, como hace mucho no veía; son los inicios de la primera estación del año. El agua sigue escuchándose cerca del marco que engalana la vista al exterior de la casa. Al desviar un poco la mirada, se aprecian los peces deambulando entre el pequeño cuadro de cristal. Afuera no es muy diferente. El vidrio cristalino de la ventana bien podría ser la pecera, los cinco jóvenes caminando en el parque podrían ser los peces dorados que reflejan los últimos rayos del sol, el cual, lentamente, se desplaza rumbo al horizonte escondiéndose de la luna.

Las voces y risas de los jóvenes rompe con la fantasía. Los peces no ríen, no hablan, al menos no en nuestra lengua.

Un día antes, la vista era completamente distinta. El cielo se oscureció y sólo se iluminaba con líneas chispeantes que desaparecían para darle la bienvenida a ecos intimidantes que retumbaban a lo lejos. “Después de la tormenta, llega la calma”, dice la frase, y a través de la ventana se comprueba la veracidad de esas palabras. De no ser porque el área verde carece de lago, lo que se observa en ese pequeño marco de cristal podría pasar como una pintura de René His. El pasto con sus tonalidades fluorescentes hace juego con las hojas de los frondosos árboles; las aves revolotean el cielo y los niños, con sus vestimentas coloridas, resaltan las tonalidades de la Primavera.

El agua sigue cayendo, los peces siguen nadando. El sol continúa su camino y la sombra segundo a segundo, opaca esa pintura viviente. A lo lejos, los ladridos de los perros anuncian la oscuridad; el tono de voces desconcidas aumenta conforme se acercan a la ventana…unos cuantos pasos y el silencio envuelve la vista, otra vez. El murmullo de los paseantes en el parque evoca al canto de las chicharras, que pegadas a las cortezas de los árboles, chillan hasta saludar a la Luna.

La luz ahora sólo permanece en el interior de la casa. A través de la ventana ya no se dibujan los cuadros vivientes de la naturaleza, sólo el reflejo de quien por primera vez observó con curiosidad lo que a escasos metros de sus ojos el mundo le presenta. La ventana sólo muestra mi retrato.

Por Irene Torres López

Tercera tarea del Taller online de Crónica Narrativa.

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Un comentario en “A través de la ventana, mi retrato.

  1. Hola Irene, veras yo comparo muchas veces las palabras con la comida, asi que me permitiras decir que escribes muy rico, me encanto la intrusion que hiciste al evocar tantos colores y sensaciones en mi mente, gracias, saludos

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