Ser independiente a veces es horrible.
Sí, lo es.
Llegas a casa y siempre esta vacía, sin nadie que te pregunte, ¿Cómo te fue?, ¿Cómo estas? ¿Qué te paso?.. sólo nuestros pensamientos y nuestras palabras en voz alta.
Tienes hambre y en el refrigerador sólo hay jamon duro, fruta seca y leche agria. Nada divertido. Tienes montones de ropa sucia y te das cuenta que tienes muchas más prendas para vestirte de las que creías; comienzas a notar que la casa es más pequeña debido al desastre que impera en ella.
Tienes que recordar que debes pagar la luz y el gas a mediados de mes; el cable, el Internet y el agua a principios. Y de nada sirve recordarlo, de repente te das cuenta que no hay luz, que el agua fue reducida y tu computadora ya no tiene conexión.  Por si fuera poco, hay que recordar que eres ser humano y necesitas comida para sobrevivir, en resumen, necesitas surtir la despensa.
Sí, ser adulto es aburrido.
Tienes un trabajo, todos los días haces lo mismo; a veces te sientes miserable por no explotar al máximo tu capacidad y sólo puedes conformarte con hacer excelente lo que los jefes te piden. Recibes la quincena que ya esta repartida entre servicios de tu casa, deudas, tarjetas de crédito y claro, esos gastos “extras” como salir a tener un poco de vida social.
Sí, ser trabajador es una lata.
Tu familia te excluye, creen que ya no necesitas de ellos por el hecho de ser independiente. Ni siquiera se molestan en preguntar quéte aconteció en la semana, sólo se disponen a hablar y hablar y hablar sobre los chismes que hay entre los propios miembros de la familia… claro, siempre omiten esos comentarios que giran alrededor tuyo, no te concierne a ti escucharlos, para nada; sólo pueden saber de tu mala conducta, irresponsabilidad y malas costumbres ellos mismos. Saberlo nosotros mismos esta prohibido.
Sí, ser la oveja “independiente” de la familia, apesta.
Pero detrás de todo eso, esta el placer de la LIBERTAD.
Libertad de poder llegar a las 7 de la noche o a las 7 de la mañana sin esas constantes llamadas a tu celular: ¿Dónde estas? ¿A quéhoras llegas?, etc, etc, etc…
Tienes libertad de recoger la casa cuando te de la gana, un día puede verse como una casa abandonada, azotada por un huracán y al siguiente, como una obra de arte limpia y reluciente.
Haces las cosas cuando quieres, no cuando te lo ordenan.
Tienes la libertad de salir y entrar cuantas veces quieras; puedes pasearte desnuda sin que nadie sienta que perturbas su moral.
Si quieres, te puedes desvelar viendo películas…o haciendo la tuya en versión para adultos.
Sí, ser independiente a veces tiene sus privilegios.
Puedes concentrarte en tus pensamientos, hablar en voz alta  y escuchar tu mente cuantas veces quieras, nadie te interrumpe.
Aprendes  a conocerte, empiezas a saber cuáles son tus capacidades…y cuáles tus incapacidades.
Decir “vivo sola”  es llenarte la boca de orgullo y satisfacción por el hecho de que no dependes de nadie, sólo de algo: el trabajo, porque sin el, no podrías pagar, liquidar, endeudar y disfrutar de los placeres de la libertad.
Vivir sola a veces es aburrido, pero tiene ciertos privilegio que hace a la independencia DELICIOSA.
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2 comentarios en “La independecia

  1. Sabes, seres evolucionados son aquellos que con los pies en este planeta, tienen la mirada al cielo… y es tristemente cierto, solamente 1 de cada 100 encuentra su rumbo observando el cielo nocturno.

    Si, se tiene la “libertad”, y es por eso que la pongo entre comillas. Porque ohhh, aquello de lo que hablamos es lo que deseamos en nuestra experiencia.

    ¿Se tiene miedo a hacer los sueños realidad?

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