El gobierno de Felipe Calderón nos demostró hace unos días, por si acaso nos quedaba una duda minúscula por ahí, que si bien todos los mexicanos somos iguales, algunos mexicanos son más mexicanos que los demás.

Es la razón por la cual hay unos cuantos compatriotas que gozan de privilegios otorgados por la República en base a méritos específicos: pedigrí, linaje o complicidad. Un puñado de mexicanos aparece en esa lista agraciada, con todo aquello a su disposición que los demás, los mexicanos estándard, sólo alcanzamos a soñar con anhelo.

Una comilona con un rockstar del vuelo de Joaquín Sabina (con mariachi incluído), por ejemplo, sólo es asequiable para quienes transitan por los pasillos palaciegos y cobran en la nómina más exclusiva del país.

Que Felipe Calderón haya departido alegremente con el cantautor, luego de la crítica de éste hacia la “estrategia” federal contra el crimen organizado, quedará como una anécdota, una especie de travesura presidencial y nada más. Pelillos a la mar, nimiedades, una vacilada. Aunque se haya pagado con el erario nacional.

Si un mexicano de a pie pretendiera darse un gusto similar, ja, a lo máximo que podría aspirar es a un lugar en el Café Brasil después del concierto del Flaco de Ubeda en la Arena Monterrey, para convivir, si un poco de suerte lo acompaña, con alguno de sus músicos. Y pagando su cuenta.

Pero bueno, cantar a dúo piezas de José Alfredo Jiménez con un rockstar españoles, digamos, una frivolidad en comparación con las amarguras que debe estar pasando otro miembro de la casta dorada de compatriotas.

A nadie le deseamos el sufrimiento de la familia y del propio Diego Fernández de Cevallos, ante lo que probablemente sea un secuestro. No es lo mismo que un “levantón”, aunque para fines prácticos la diferencia resulta imperceptible: se trata dela privación de la libertad con riesgo de un desenlace fatal.

Sólo quien lo haya vivido sabrá del dolor, la angustia que conlleva un acto criminal de esta naturaleza. Deleznable, inhumano, lo peor. Pero estos calificativos para el delincuente y para el acto, son válidos sin importar quién es la víctima, da igual si el ataque es contra el Vaquero Galáctico, los reporteros de TV Azteca levantados hace tres años, el “Jefe Diego”…o cualquiera de los cientes o miles de mexicanos desaparecidos que se contabilizan en el país desde que inició “la guerra” de Calderón.

Como todo personaje público, y más del ámbito político, Fernández de Cevallos se ha movido siempre en los extremos de la popularidad. Amado y odiado, su relevancia para el PAN es mayúscula.

Suele decirse que su intervención en la vida pública fue decisiva en la transformación democrática de México y el arribo del partido albiazul al poder. Por ello, es compresible que el Presidente haya resentido el golpe en su fuero interno, como cuando un familiar nuestro se ve en problemas muy graves.

Pero Felipe Calderón cometió un error que se quedará marcado para siempre en el subconsciente de los mexicanos. Aunque tal vez no fue equivocación, sino un acto de sinceridad. O… de cinismo. Su reacción inmediata fue ordenar a los máximos órganos de seguridad del país dedicarse a la búsqueda del connotado panista. Entraron en acción los investigadores más acuciosos, los detectives especiales, los cuerpos policíacos mejor entrenados…La orden se giró públicamente, sin mediar discreción o sigilo, con los encabezados en todos los medios dando fe de interés supremo al Presidente en la suerte de esa persona en particular.

Todos los demás habitantes del país, víctimas de la ineptitud, la incapacidad o el desinterés de las autoridades, en materia de seguridad pública, comprobamos así lo que ya sospechábamos: el grueso de la población carece de relevancia para nuestros gobernantes, somos desechables, invisibles, insignificantes.

Sólo así nos podemos explicar la diferencia abismal entre la atención del Presidente al caso de Fernández de Cevallos (que la merece, sin duda) y el desinterés hacia la mayoría de los ciudadanos (que merecemos exactamente la misma atención).

Hacemos votos porque Diego Fernández de Cevallos sea rescatado con vida y en buenas condiciones. Y también pedimos que Felipe Calderón, sino puede atender por igual a los mexicanos-condición elemental de su investidura-, que renuncie.

Editorial tomado del Periódico La Rocka #116

Anuncios

2 comentarios en ““Very Important People”

  1. Acertadísima puesta editorial. Desafortunadamente no se pueden comparar peras con manzanas. El secuestro es una actividad horrenda, y ver a una persona de alto renombre político formar ahora parte de ese grupo de personas que sufren una de las peores experiencias imaginables no es motivo de burla, y sí lo es de preocupación.

    Que se dedique más atención a este individuo era de esperarse, ya que es El Padrino del PAN como hoy lo conocemos. No me sorprende que el Presidente Calderón haya sido inmediatamente presionado a mover cielo, mar, y tierra (o por lo menos aparentarlo) para encontrar al Senador desaparecido.

    ¿Aparecerá mas pronto? Lo dudo.

    Pero sinceramente creo que pierdes un poco el punto al querer equiparar la respuesta que se le dá hoy a este caso con la que recibe el de otros miembros de la sociedad de menores estratos en la misma situación. No se vé a ocho columnas por ninguna parte el encabezado “Robo En Casa de la Ciudad”, o “

    1. … o “Chocan Dos Carros en Vía Conocida”, o “Encuentran Infiel a Hombre Local”. Sin embargo, lo que hace noticia fuerte es el robo de un banco (aún cuando ambos robos hayan sido igualmente a mano armada), o una colisión de vehículos múltiples (de preferencia donde haya habido muchos heridos), o el adulterio de un atleta de fama mundial (y entre más queridas on-the-side haya tenido, mejor).

      ¿Es esto justo? Por supuesto que no. Ante la justicia todos somos iguales.

      Tanto tienes, tanto vales. Así dice aquella canción de El Último de la Fila, y no es nada lejos de la verdad. Entre más gente afectes con tus actos, más atención se te va a dar. Por ejemplo, ¿cuántos asesinatos se cometieron en Nueva York el 8 de Diciembre de 1980? A nadie le importa, cuántos o quiénes o dóndes. Sólo uno fue trascendental. Sólo uno se recuerda a la fecha. Es triste, pero es cierto: aunque todos estemos hechos exactamente del mismo material genético –y aunque todos, todos, hayamos sido creados de la misma forma–, ante los medios, ante las masas, ante la sociedad en sí, iguales no somos.

      Esa misma mentalidad es utilizada por los que perpetran los secuestros y las suscesivas extorciones. Se van por el pez gordo, por aquél sujeto que les va a dar el mejor pago. Su objetivo es claramente obtener fondos para seguir adelante con ese “negocito”. Y en el caso de el ex-Senador, la misión de los captores es bipartita: incrementar su capital y jactarse de su poder e impunidad.

      Sí. Se deben redoblar la entrega y el ímpetus de nuestras fuerzas de protección pública pero la finalidad no debe ser darle seguimiento más rapido a estos horrendos casos; a lo mucho ésa es solamente una meta intermediaria. No. La conclusión, el objetivo, la frontera a cruzar es la erradicación completa de este mal. Tenemos que pugnar para que nuestros dirigentes electos se comprometan a dar los pasos necesarios para ver que no vuelvan a ocurrir estas atrocidades que sólo nos llevan en retroceso como humanos.

      Y si no quieren, o no pueden con esta labor, entonces que renuncien. Y si no renuncian, entonces recae en nosotros encontrar aptos candidatos que los sepan suplir en el siguiente ciclo electoral.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s