Cuando la muerte te hiere, cuando realmente se lleva a alguien cuyo vacío te causa un hueco en el pecho que te impide respirar, es cuando sabes que existe.

La vida, tal como la conoces, comienza a desaparecer cada segundo. Nos damos cuenta, con ansias de equivocarnos, que todos los que conocemos hoy, mañana no estarán. Ni siquiera nosotros.

Amigos, ex compañeros, conocidos, incluso familiares habían muerto, pero antes del jueves 17 de enero ninguna de sus ausencias me había lastimado tanto al grado de sacudirme con la cruda realidad: todos moriremos. 

Con su muerte la nostalgia se hizo presente, y, con ella, la muerte de una etapa que, sin recordarla, estaba escondida. Todo una época salió a flote cual iceberg flotando en el océano; y así como apareció, se deshizo entre sollozos y lágrimas. El pasado renace cuando muere una persona, pero también es enterrado con ella. Y Todo cambia: el hueco en el pecho no se llenará con nada; quedará como recordatorio de la primera vez que la vida adulta tocó tu puerta.

Muerte y nostalgia; muerte y madurez; muerte y sinceridad; muerte y temor. Vida. 

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s