Un trabajo lleno de sentido


Estoy leyendo el libro Más Platón y Menos Prozac de Lou Marinoff, me lo encontré por casualidad en el mercadito que se pone los fines de semana por mi casa. Le di una hojeada, vie que trataba sobre asuntos filosóficos y me latió. No esta !wow!, pero me gustó que contiene muchas referencias filosóficas.

Ya casi lo termino, y de entre todos los aspectos que maneja, ya saben, relaciones de pareja, futuro, tu vida, cómo enfrentar problemas, cómo resolverlos, etc, etc, viene un apartado sobre el trabajo, y a mi gusto es el más interesante ( supongo que dentro de algunos años me parecerá interesante el de la pareja, pero aún no).

Les plasmo un texto que a lo mejor a algunos los dejará pensando, y tal vez a otros, como a mi, nos indicará que estamos en el lugar correcto. Lo tomé del libro, editado por Punto de Lectura.

Todos hemos visto trabajadores (en la administración pública o en el sector privado) cuyo principal interés es mirar el reloj, desear que sea viernes o esperar el día de cobro. No les interesa su trabajo, sólo sus frutos. Al estar apegados principalmente a los frutos, empobrecen su trabajo. Al empobrecer su trabajo, no satisfacen a quienes sirven (tanto a sus jefes como a sus clientes), lo que empobrece aún más su trabajo.

Dentro de este círculo vicioso, empobrecen sus frutos. Por el contrario, todos hemos visto trabajadores que realizan sus labores principalmente con espíritu de servicio y a quienes parece gustar lo que hacen. Esta dedicación enriquece su trabajo, que agrada a quienes sirven (tanto a sus jefes como a sus clientes), y dicha actitud enriquece aún más su trabajo.

Para muchas personas el trabajo es como un viaje. Pocos nacemos para algo en particular. El modo de alcanzar la grandeza en la vida es específico para cada uno; no hay una receta a toda prueba. La mayoría de las personas no se siente atraída por su trabajo, pero encontrar un trabajo adecuado es una de las maneras más seguras de realizarse.

Todos tenemos talentos concretos, pero la mayoría hemos de escarbar un poco para encontrarlos. Encontrarlos (y decidir cómo usarlos) contribuye a conferir un sentido o un propósito a nuestra vida diaria. No importa lo humildes que sean sus aspiraciones. El principio sigue siendo el mismo, sea uno de los quinientos primeros directores generales de la revista Fortune o un ama de casa, una voluntaria de la organización de la Madre Teresa en Calcuta, un conserje, un escultor o un compañero de oficina de Dilvert. Un trabajo lleno de sentido es vital para una vida llena de sentido.


Al volver al trabajo debes sentir la satisfacción que ese trabajo te da y sentir también que el mundo necesita ese trabajo. Con esto la vida es el cielo, o lo más cercano al cielo. Sin esto – con un trabajo que desprecias, que te aburre y que el mundo no necesita- la vida es un infierno.

W.E.B. Du Bois