Los nadie: los hijos de nadie, los dueños de nada.

Los nada: los ningunos, los ninguneados, corriendo la liebre, muriendo la vida, jodidos, re jodidos.

Que no son, aunque sean.

Que no hablan idiomas, sino dialectos.

Que no profesan religiones, sino supersticiones.

Que no hacen arte, sino artesanía.

Que  no practican cultura, sino folklore.

Que no son seres humanos, sino recursos humanos.

Que no tienen cara, sino brazos.

Que no tienen nombre, sino número.

Que no figuran en la historia universal.

Sino en la crónica roja de la prensa local.

Los nadie, que cuestan menos que la bala que los mata.

Eduardo Galeano. 

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Hoy te toca la muerte


Pequeños fragmentos del libro Hoy te toca la muerte. El imperio de los Maras  visto desde adentro, de Marco Lara Klahr.

– “Las armas de fuego han proliferado”, dice Vallejo en su novela sobre la violencia en la Colombia actual, La virgen de los sicarios, “y yo digo que eso es progreso, porque es mejor morir de un tiro en el corazón que de un machetazo en la cabeza”.

– La interacción  de toda índole entre las pandillas angelinas, yen especial de las de procedencia mexicana, fue lo que principalmente condesó la energía violenta que caracteriza hoy a la Barrio 18″.

– En la actualidad, después de la zona metropolitana de San Salvador, la de Los Ángeles es la segunda ciudad en el mundo con más salvadoreños”.

– Como parte de su incesante dinámica de alianzas y rivalidades, las pandillas se pertrecharon mejor, hicieron más arteros sus ataques, ejecutaron venganzas más sangrientas y dejaron más cadáveres despatarrados (incluidos los de personas inocentes) al cabo de prolongados tiroteos callejeros, que además se habían extendido ya en escuelas, templos y otros sitios públicos. Los comportamientos violentos eran exacerbados por el consumo de cocaína y crack, sustancias de moda en la sociedad estadounidense.

– A partir de 1993, las autoridades de inmigración estadounidense han registrado más de 50 mil deportaciones de inmigrantes con antecedentes penales en América Central.

– Si hay novedad en la violenta realidad […] acaso sea porque los viejos vinos de la dependencia, el autoritarismo, la expoliación y la impunidad, han sido intensificados por los nuevos odres de un mundo globalizado y neoliberal.

Es la implantación de un nuevo modelos de acumulación capitalista, más expoliador y depredador que el anterior, el que explica que la ciudad se haya convertido en un espacio de segregaciones, en una combinación de amurallamientos y territorios parecidos a un hobbesiano “estado natural”. Es este modelo y la búsqueda máxima de ganancia, lo que explica el auge rampante del narcotráfico y la impunidad con la que actúa el crimen organizado. Hay perversidad, pero también una suerte de rebelión, en los jóvenes delincuentes, en los chavos banda, maras o quadrilhas juveniles, en las poblaciones que legitiman el poder local del narcotraficantes, en las áreas marginadas urbanas, en las comunidades que linchan a presuntos delincuentes.

– La relevancia de la situación no radica solo en la elevada cantidad de jóvenes que día a día se vuelven miembros de las diferentes pandillas, o en la presencia de las mismas a los largo y ancho del país, sino precisamente en el hecho de que la dinámica que las caracteriza convierte a sus miembros en una de las figuras más importantes de esta violencia, tanto en su calidad de victimarios como de víctimas.

– […] Aunque la vinculación de clicas de la B18 y la M13 a las agrupaciones delictivas estructuradas sigue siendo “un área oscura todavía, se sabe que todo comenzó por un intercambio de bienes; es decir, el crimen organizado proveía a las maras de mariguana, crack y cocaína para distribución, así como de vehículos, y aquellas le pagaban haciendo trabajos de sicariato…”.

Muy recomendable el libro para entender desde otra perspectiva la evolución del crimen organizado en la entidad… y en el país.