Internet: una realidad fantasiosa


En el país 30 millones 239 mil 500 personas tienen acceso a internet

Por Irene Torres

Internet se ha convertido en el medio para encontrar todo lo que buscas: información, productos, diversión y hasta amor, no por nada a finales de noviembre del 2010 el estudio de Consumo de Medios Digitales dio a conocer que los mexicanos pasamos más tiempo en internet que viendo televisión.

Podría decirse que para muchos usuarios, internet es como la fuente de los deseos: escriben una palabra, lanzan el click y ¡eureka!, deseo cumplido.
Peeero, algún defecto tenía que tener y ése es que ha creado un mundo de fantasía que muchos consideran real.

Marina Castañeda, psicoterapeuta y psicóloga, publicó un libro en el que dicha problemática sale a relucir. Amores virtuales, nombre de su trabajo, plasma tres historias que se entrelazan: un esposo que espía a su esposa a través de cámaras online, un caso de cibersexo y otro de amor virtual. Aunque son historias ficticias, están muy apegadas a la realidad porque…

“La vida está transcurriendo cada vez más en internet. Nuestro trabajo, amistades, sexo, todo lo que estamos buscando lo encontramos ahí, lo cual quiere decir que ya no se trata de un universo imaginario paralelo a la realidad, sino que es una nueva realidad que estamos habitando”, detalla.

En México, más de 30 millones de personas tienen acceso a internet, específicamente 30 millones 239 mil 500 personas (según la Asocioación Mexicana de Internet). Algunos navegan para visitar su granja en FB y anunciar qué comieron, desayunaron y cenaron a través de Twitter; también están aquellos que se la pasan buscando canciones, amigos y hasta novi@. Desde su casa, oficina, cibercafé o smartphone, las personas han fabricado en internet una “realidad” casi perfecta.

En palabras de Marina Castañeda, es el lugar de los deseos cumplidos donde pueden imaginar lo que quieran y darlo por cierto. Hallan lo que buscan, sin embargo, realmente no conocen lo que hallan.

“(Internet)Es una excelente herramienta para contactar o ubicar gente, pero no para conocerla. Cuando entramos en relaciones virtuales de amor o sexo no estamos conociendo a la otra persona, estamos conociendo lo que imaginamos de esa persona”, puntualiza.

¿El internet nos cambia?
“El internet nos hace impacientes, intransigentes, hace que siempre busquemos lo ya conocido, lo ya familiar, por ejemplo, cuando leemos las noticias tendemos a leer siempre los mismos medios. Paradógicamente está reduciendo nuestro campo de interés”.

Y no sólo hemos cambiado la forma de relacionarnos con los demás, también la de comunicarnos. La escritora añade: “Se pensó hasta hace poco que Skype, Chat, Email, los mensajes de texto, etc, eran medios de comunicación a distancia (geográficamente hablando). Lo que estamos viendo es que también son medios de comunicación a proximidad. Aún en la misma oficina o en la misma casa se están mandando mensajitos en lugar de hablar cara a cara”.

¿Cómo salir bien librados de la “relación” con el internet?
“Para que el internet no nos jale tenemos que tratar de no estar conectados todo el tiempo, tomar días o varias horas al día donde no estemos conectados. Tenemos que seguir tratando a gente de nuestro entorno; no tener nuestras relaciones más importantes en internet”.

Artículo publicado originalmente en La Rocka.

El Quinto Poder


Durante el Coloquio Internacional de Comunicación que ofreció la UANL, participo Ignacio Ramonet. Su conferencia, como siempre, dejó con la boca abierta a muchos. Lo interesante es que dicha conferencia era un texto que el comunicador escribió hace 7 años, sólo que claro, aterrizó algunas circunstancias para hacerlo más actual.

Pero aún así, aunque El Quinto Poder, nombre de la conferencia, haya sido escrita en 2003, no pierde vigencia y sus aseveraciones están más vivas que nunca. A grandes rasgos, Ramonet dijo que los medios de comunicación “no vendían información a los ciudadanos; venden ciudadanos a sus anunciantes”, esto, criticando la forma en cómo actúan: le dan más importancia a las ganancias que reciban como empresa, que a la información que ofrecen a la comunidad.

Según el periodista, los medios han dejado de apoyar a los ciudadanos; ahora es todo lo contrario, los ciudadanos se deben cuidar de ellos. Explica que utilizan un método muy eficaz para mal informar: el silencio.

“La mundialización es también la mundialización de los medios de comunicación masiva, de la comunicación y de la información. Preocupados sobre todo por la preservación de su gigantismo, que los obliga a cortejar a los otros poderes, estos grandes grupos ya no se proponen, como objetivo cívico, ser un “cuarto poder” ni denunciar los abusos contra el derecho, ni corregir las disfunciones de la democracia para pulir y perfeccionar el sistema político. Tampoco desean ya erigirse en “cuarto poder” y, menos aun, actuar como un contrapoder.

Si, llegado el caso, constituyeran un “cuarto poder”, éste se sumaría a los demás poderes existentes -político y económico- para aplastar a su turno, como poder suplementario, como poder mediático, a los ciudadanos, detalló.

Ignacio Ramonet argumentó que continuamente las empresas de la información están tratando de meternos ideas a la cabeza; nos inyectan pensamientos, en resumen, tratan de orillarnos a tomar decisiones o posturas que no queremos, pero que sin darnos cuenta, las vamos forjando.

“Uno de los derechos más preciados del ser humano es el de comunicar libremente su pensamiento y sus opiniones. Ninguna ley debe restringir arbitrariamente la libertad de expresión o de prensa. Pero las empresas mediáticas no pueden ejercerla sino bajo la condición de no infringir otros derechos tan sagrados como el de que todo ciudadano pueda acceder a una información no contaminada. Al abrigo de la libertad de expresión, las empresas mediáticas no deben poder difundir informaciones falsas, ni realizar campañas de propaganda ideológica, u otras manipulaciones”, puntualizó.

Se me hizo muy interesante, en parte por la “guerra” que estamos viendo entre Reforma y Televisa, en donde ambos luchan no por darle la mejor información a su público, sino por dejar mal parado al otro y ganarse a  nuevos consumidores.

Como dijo Ramonet, hace falta que surja un quinto poder:  ciudadanos bien informados.

Pueden leer El Quinto Poder completó, aquí, es en el año 2003.