“Ni grupo literario, ni familia cinematográfica, siempre seré independiente”


Irene Torres López

Actualmente, escuchar de Guillermo Arriaga es mencionar cuatro películas: Babel, Amores perros, 21 gramos y Los tres entierros de Melquíades Estrada, esta última lo hizo acreedor al premio de mejor guionista en Cannes, un premio que argumenta: “solo me hace esbozar una sonrisa como estúpido por la alegría que me causa cada y que me lo recuerden”.

Detrás del personaje, escritor y guionista, existe un ser humano que a través de su trabajo no ve una forma de vida, sino la forma de dar a conocer la vida.

No perteneces a ningún grupo literario, ni a una familia cinematográfica, eso, dice, le quita libertad; y es precisamente la libertad la principal arma que utiliza para mostrar libro tras libro, película tras película, una historia diferente, pero siempre, argumenta,  apegada a la realidad.

El escritor presentó su libro El búfalo de la noche durante el último día de actividades de la Feria Internacional del Libro Monterrey 2006, un libro que en mayo del 2007 se convertirá en su siguiente trabajo cinematográfico, y que en pasado días fue presentado en la ciudad de México.

La política, las clases sociales y demás “temas coyunturales” son algunos de los aspectos que dice “están vetados” dentro de su trabajo como escritor, ya que el tema principal para escribir son las vivencias y aspectos que logren decir algo a la misma novela y al lector.

Padre de familia, hermano, hijo, esposo, es la manera en que Guillermo Arriaga se describe, sin embargo, quienes están cerca de él lo describen como un cazador de la vida, un cazador que hoy está cazando triunfos, reconocimientos y premios a nivel internacional.  

El plano literario es un barco inmenso al que muchos quisieran subirse, ¿consideras que ya estás arriba de ese barco? Eso no esta en mi decirlo, eso está en los críticos, la gente que sabe de lo que habla, por suerte tengo producciones en varios países, por lo menos algo ha de haber porque mis libros se distribuyen en 60 países.

¿Ves en la cinematografía y en la literatura ámbitos paralelos? Mi respuesta suena contradictoria, pero la cinematografía y la literatura son semejantes en la diferencia; ambas son artes narrativa, ambas poseen un lenguaje, ambas retratan la naturaleza humana, pero ambas se manejan en sentido opuestos de cómo nos aproximan a la realidad.

Hace siete años que se publicó por primera vez El búfalo de la noche, ahora que lo vuelves a tener en tus manos, ¿hay algo que te hubiera gustado cambiarle, quitarle…? Lo que tuve que cambiar fue la portada y la caja tipográfica. No he vuelto a leer la novela, he dejado que la novela se defienda sola porque estoy seguro que si la vuelvo a leer me van a dar ganas de quitarle cosas y meterme otra vez en ella.

¿Alguna vez Guillermo Arriaga se encontró con el búfalo de la noche que encontramos en su novela? Me imagino que sí, nunca en forma de depresión o suicido, yo tengo como que algo en la sangre porque nunca me deprimo. Tiene que ver que ver con un búfalo de violencia, de ímpetu.

La mayoría de los personajes que planteas en tus libros e historias son jóvenes. ¿Cuál es el ejemplo que te gustaría dejar en ellos? Yo no quiero dar ejemplo de nada, lo que quiero es crear un mundo donde los jóvenes se puedan ver  a través de un espejo, donde puedan confrontar un mundo que cada vez esta más alienado, donde la gente cada vez está más ajena así mismo. Quiero que mi trabajo sea un espejo de sí mismos; quiero que los jóvenes se conozcan ellos mismos.

Guillermo Arriaga es una persona que se considera un escritor en toda la extensión de la palabra, ¿cuál sería el medio adecuado para contar la historias de Guillermo Arriaga? ¿Sería un cuento, una novela….? ¿De qué se trataría la historia que nos presentaría de sí mismo? Serían dos novelas: una de amor y una de cacería. De amor porque creo firmemente en él, y de cacería por que siempre he dicho que soy un cazador que escribe, porque la cacería es aquello que me permite ver la vida a través de un cristal en particular.

A través de tu trabajo como escritor has intentado explorar las contradicciones del ser humano, ¿qué más has encontrado cuando escribes? Que es chistoso cómo los temas vuelven a ti una y otra y otra vez, pareciera que te los están dictando, que no puedes escapar de ellos, que son aficiones que te marcan. En casi toda mi obra existen las preocupaciones, hablan del peso de los muertos sobre los vivos, por ejemplo, sobre las ausencias, del amor, de los caminos que encuentra el amor, porque no siempre son los más limpios y transparentes, a veces tiene que pasar por territorios muy oscuros.

¿Influyó el premio que ganaste en Cannes en tu trabajo como escritor? No, solamente en esbozar en mí una sonrisa como estúpido cada vez que me lo recuerdan de la alegría que me da.

¿Cuál es la esencia que posee Guillermo Arriaga, que podemos leer tu novela, y al mismo tiempo, verla en la pantalla grande? Toda mi obra tiene que ver con lo que es mi vivencia personal, de lo que he visto de manera directa o muy de cerca; mi obra no esta determinada por otras formas, los contenidos no están determinados por los contenidos de otras obras, sino por lo que la vida me está ofreciendo, por eso son tan importante para mí la cacería, las experiencias que tuve de niño en la calle.

El búfalo de la noche próximamente se convertirá en película, ¿qué aspectos vamos a poder apreciar en ella que el libro no los posea? Creo que es exactamente la misma esencia, el mismo espíritu; obviamente la película va ir mas rápido, el libro tiene una pausa mayor, tiene otra respiración, otra forma de fluir, pero la esencia del libro esta respetada en la película.

¿Te mantienes al tanto de los acontecimientos que suceden en el país?, ¿te influyen en tu quehacer diario como persona y como escritor? Sí,  pero no los sucesos políticos, mi vida no está determinada por momentos coyunturales, mi literatura no quiere avocarse a contar momentos coyunturales, quiere contar historias humanas que obviamente tampoco están influidas por esos momentos. A mí no me interesa hablar de elecciones o de movimientos,  me interesa hablar de seres humanos concretos. La política como tema literario no me atrae, me puede atraer de otra manera, pero muchas veces obedece a situaciones muy concretas y esas situaciones desaparecen y el libro desaparece con ellas, a menos que seas un genio como Martín Luis Guzmán o Vasconcelos.

¿Cómo ves el cine que se hace en México? México es un país que tiene un cultura muy fuerte, que tiene cosas que decir, que se alimenta de paradojas y contradicciones, quizás es uno de los países más contradictorios de mayor división de clases, también es un poco esquizofrénico en su relación con lo indígena y lo español, eso, por supuesto, alimenta una visión que se refleja en el arte en lo que hoy es el cine.

¿Por qué es tan importante la palabra o el sentimiento del amor para Guillermo Arriaga dentro de su persona y dentro de su trabajo como escritor? Por que nosotros no estamos construidos por nosotros mismos, sino por esos espejos que son los “otros” y el amor; el amor es eso que te permite identificarte de una manera más profunda con esos “otros”, de tal manera que si tú amas a alguien te estás permitiendo tener un espejo mayor sobre ti mismo.

¿Qué sigue después de Babel? Seguir trabajando, seguir haciéndolo, seguir creando, enfrentar un nuevo reto.

 

Entrevista publicada originalmente en Milenio Diario de Monterrey. Octubre, 2006.

Anuncios

Mujer de muchas palabras


Me gusta más escribir que hablar. Sobre todo cuando se trata de mis sentimientos. Es horrible querer decir cosas que siento y no hacerlo simplemente porque no sabes cómo. En cambio, escribir lo que siento fluye como fluyen los tragos helados en un verano de 42°C en Monterrey.  Fluyen tanto que las palabras me embriagan.

Pero desafortunadamente no a todos les gusta leer mega textos en donde explicó qué pienso / siento. Y mi novio es uno de ellos. Él es de hablar. Hablar mucho. Es imposible irme enojada a mi cama porque sencillamente él no lo permite. Si hay un problema o discusión él lo quiere solucionar ahí mismo. Nada de irnos enojados a la cama o cada quien irse a su casa molesto. Y yo eso lo odio. Yo quiero hacer mi berrinche por una, dos, tres horas. Ir a la cama. Dormir. Despertarme, encender la computador y luego escribir, escribir y escribir todo mi coraje o lo que sea. Y después darle click en “enviar”.

Pero él no me deja. Creo que es bueno; él permite que haya comunicación oral, pero yo quiero comunicación escrita. Claro que ya leyéndolo aquí suena más absurdo de lo que pensaba. Pero es verdad: hay quienes preferimos escribir que hablar. Hay quienes nos sentimos más sinceros al escribir. Fluyen las palabras y el secreto es escupirlas de inmediato. Como succionar un veneno y deshacerse de él. Lo malo es que como buen veneno a veces éste llega a causar mucho daño… Gajes de escupir, digo, escribir lo que sentimos (en el momento).

Perdón a todos aquellos que han sido lastimados por mis palabras.